jueves, 26 de noviembre de 2020

Ayer murió el más humano de los dioses, como alguna vez lo definió Eduardo Galeano. Los que venimos de abajo y jugamos a la pelota hasta cualquier hora, amaremos eternamente al Diego y a su zurda mágica. Hasta siempre, Pelusa. Gracias por tantas alegrías.

miércoles, 18 de noviembre de 2020



Definitivamente, tener un jardín en el desierto es un acto de valentía. Después de 6 años, y luego del invierno más crudo de todos, la retama de mi casita floreció por primera vez. El viento lo sabe.

Un poema

https://elescribidor.blogspot.com/2020/11/la-danza-inicial.html

lunes, 26 de octubre de 2020

Dicen que los viajes iniciáticos son aquellos que nos permiten encontrar algo que siempre estuvo presente, algo que teníamos pero no sabíamos.

En 1999 hice el viaje más importante de mi vida. De cariño y, en tono de broma, lo llamo y lo recuerdo como "mi viaje iniciático". Fueron 2 semanas en las que me perdí recorriendo cementerios, plazas y librerías de ciudades y pueblos de Patagonia.

En realidad, el viaje lo había iniciado un año antes, ya que todos los meses dejaba algo del sueldo del trabajo para el viaje. Laburaba en la calle y, cuando podía, me quedaba a hacer un doble turno. Todo pensando en ese viaje. 

Tenía 19 años y sabía que estaba por vivir una experiencia inolvidable. No sólo porque lo iba a costear de mi trabajo, sino porque mis inquietudes así me lo hacían sentir. En esos años, la poesía había explotado en mí como algo muy zarpado, algo irreal, como fuera de este mundo. Lo mismo que el vegetarianismo.

Preparé algo de música, la cámara de fotos, algunos libros y una libreta para llevar registro de los lugares que iba conociendo. Anotaba, por ejemplo, las horas de viaje entre cada lugar, cada pueblo. O la puesta del sol, la forma de las nubes. Cosas así.

El diario Página/12 había publicado cds con canciones y versiones inéditas de León Gieco. La historia ésta se llamó aquella colección que aún conservo. De esos 7 discos hice una selección de temas que, luego, fueron a parar a un cassette. Un cassette Tdk que me hizo de compañero de viaje. León y Silvio han sido fundamentales en mi vida.

Hubieron, luego, otros viajes pero ninguno tuvo en mí la dimensión de aquel. En esos días descubrí que mi vocación era la literatura. Descubrí que la poesía me hacía bien, me sanaba. Gané confianza en mí, me impuse horas de trabajo. No volví a ser el mismo, definitivamente.

Las últimas horas de aquel viaje las contaba con sufrimiento. No tenía ganas de volver. O mejor, tenía pocas ganas de volver. En esos días, sentí la felicidad de la soledad elegida. No la soledad conmigo, sino con los demás.


León te la cuenta mejor:

https://www.youtube.com/watch?v=HcVDQxIRxmI

viernes, 23 de octubre de 2020

12 años

Hoy este blog cumple 12 años y lo festejo invitándolos a leer el último número de La Rama, revista literaria local, en la que tengo el honor de colaborar, haciendo la selección de poemas. 

https://es.calameo.com/read/006314964e1d1dc7823cd

Gracias a los que siguen pasando por aquí, a los que me escriben, a los blogs que difunden mi trabajo. ¡Chin-chin!

Con letra propia

https://conletrapropia.blogspot.com/2020/10/plegarias.html

Comentario

https://www.youtube.com/watch?v=tN7Fqu3oqh8

viernes, 16 de octubre de 2020

Me gusta el viento porque no está como ausente.

jueves, 15 de octubre de 2020

Si pudiera grabar el sonido de la nieve cayendo en tus ojos de arlequín, tal vez, estaría en lo cierto.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Hacer jueguitos con una pelota de trapo en medio del desierto y con las manos abiertas. 

martes, 13 de octubre de 2020

Si el viento me encuentra en la ruta, camino al rancho, que sea escuchando el riff inconfundible de Angus Young. 

lunes, 12 de octubre de 2020

La poesía no va a cambiar el mundo, pero a los que la escribimos y, sobre todo, a los que la leemos nos hace la vida un poco más soportable. La belleza de las pequeñas cosas, los gorriones de la noche.

miércoles, 30 de septiembre de 2020


El viento alejandruno del Bicentenario,

Sábado 19 de septiembre de 2020

Lectura de poemas

https://www.youtube.com/watch?v=LMR0Vc3rsoQ 

martes, 29 de septiembre de 2020

Ahora sí puedo decir que he pasado más de la mitad de mi vida escribiendo poemas. Me da un poco de pudor pero, por momentos, siento que no he aprendido nada. 

lunes, 28 de septiembre de 2020

Reescribo poemas en el mismo cuaderno Gloria. La letra es la misma pero mis manos han envejecido. 

domingo, 27 de septiembre de 2020

Esos viajes de noche hacia la nada misma. Llegar de mañana, ir a ver el mar y esperar el recital como dios manda. Confieso que he tenido momentos de profunda alegría. 

sábado, 26 de septiembre de 2020

Aquella tarde nos abrazamos tan fuerte que nos fuimos con las manos cambiadas. A veces el mundo puede ser una ventana. 

viernes, 25 de septiembre de 2020

Algún día se sabrá que Alejandra escribió Hija del viento, durante su estadía en el Bicentenario, allá por los años ´60.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Me gustaba estar en la trastienda del bowling porque, entre otras cosas, podía leer en voz alta. Parapalos debería escribirse en mayúsculas.  

miércoles, 23 de septiembre de 2020

He perdido la magia de leer al viento. El viento es también una mano que tiembla. 

martes, 22 de septiembre de 2020

Parece que estuviera escribiendo el mismo poema. Hablo del amor, claro, lo que nos sostiene, lo que nos hace más humanos. A veces, cada tanto, me pasa la vida, me pasa la muerte. Se muere mi padre, se muere mi hermano, se mueren los amigos. Algunos se suicidan. Otros me saludan, me cuentan de lo triste que es andar solo, de no tener un silencio donde caerse. No, no es que la extrañe tanto. Pasa que pasan los días y no me encuentro. Un poema puede costarnos la vida.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Un poema de Moisés


Nota. Poema que me dedicó Juan Carlos Moisés en su libro El jugador de fútbol (2015). Gracias, Maestruli.

martes, 15 de septiembre de 2020

Un poema

https://elescribidor.blogspot.com/2020/09/tributo.html


Los cielos eternos del rancho,
Lunes 14 de septiembre de 2020

lunes, 31 de agosto de 2020



El placer de caminar por las calles de Gallegos, en las que tantos años trabajé
Domingo 30 de agosto 2020

domingo, 30 de agosto de 2020



Plan de lecturas, Ministerio de Educación, Chubut
Agosto de 2020

domingo, 23 de agosto de 2020

"Tu pelo es imposible" me dijo el peluquero y yo, que siempre he creído en los imposibles, me fui silbando Jealous Guy, por la veredita del sol.

viernes, 21 de agosto de 2020

Los mapuches de hoy usamos un secador de pelo para deshielar las canillas. Alguien tenía que decirlo.

domingo, 16 de agosto de 2020

Río Gallegos no tiene punto medio: pasamos de los 20 grados bajo cero a los 100 km/h de viento, así como quien no quiere la cosa. En medio de todo eso, trato de protegerme dándole una vuelta de rosca a esos poemas que tanto me han dolido.

sábado, 15 de agosto de 2020

Me asomo al portón y miro hacia adentro. Me río del orden de las cosas, de mi propio orden. Todo está cómo lo dejé. Después, charlo con el perro y le digo: "Sos un gran compañero, capo". Le hago travesuras. Es sanador el ruido del viento en este lugar.

miércoles, 12 de agosto de 2020



Los cuatro de la Ciudad Cordial
Río Gallegos, Santa Cruz
Avda ex Roca y Estrada

Estación Quilmes

https://estacionquilmes.blogspot.com/2020/07/jorge-curinao.html

miércoles, 5 de agosto de 2020



Hay discos que, con el paso del tiempo, me siguen gustando tanto como la primera vez. Uno de ellos es Riff VII, el álbum que grabaron Pappo, Vitico, Juan Antonio Ferreyra (JAF) y Moro en octubre de 1985. No me sale decir "Pappo y compañía" porque esa formación, que no es la clásica de la banda, fue realmente un dream team. Una pena que se hayan encontrado una sola vez en el estudio de grabación.
Sebastián, mi hermano mayor, tiene mucho que ver con esta cuestión. Los casi 10 años que nos separan hizo que aprendiera a escuchar ese tipo de música desde que tengo uso de razón. En el año que editaron esa gran obra, yo estaba empezando la escuela primaria.
No recuerdo qué música escuchaba mi padre, porque se fue muy joven de este mundo, pero sí puedo recordar perfectamente la música que escuchaba al volver del colegio. Primero fueron los vinilos, luego los cassettes, y en los ´90, los cds, ese formato en extinción.
Pero volviendo al disco, las 8 canciones que lo componen ya son clásicas. Los hits, por llamarlo de alguna manera, son La espada sagrada y Elena X (primera balada de la banda, gran aporte de JAF). Arañas y ratas es mi canción preferida, su potencia nos recuerda a lo mejor del heavy metal, al estilo Maiden.
No caeré en la polémica de definir si Riff fue una banda de heavy o hard rock; sólo diré que este fue el disco más metalero de todos.
Si hay algo que me conmueve del artista es su búsqueda, el no quedarse cómodo en el mismo lugar. Y este disco, en la historia de la banda, fue un paso adelante. Un gran paso adelante.

NOTA. La fotografía la tomé en la ruta 53, camino a mi casita. Y pertenece a la última versión en CD, publicada el año pasado. Un dato no menor es que cuenta, como bonus track, con una entrevista realizada por el recordado Tom Lupo.

viernes, 31 de julio de 2020



Camino al ranchito del fin del mundo
Jueves 23 de julio de 2020

https://www.youtube.com/watch?v=ClQW6Hj1iqg

lunes, 20 de julio de 2020

Nuevo número de Ediciones Desmesura



Esta es la portada del último número de Ediciones Desmesura, hoja literaria que se publica y distribuye gratuitamente en Bariloche, Río Negro. Los grabados son de Nélida Aldrovandi. Un honor haber sido convocado para integrarla nuevamente. ¡Gracias, Javier!

viernes, 17 de julio de 2020

Mis caminatas por la costanera no tienen mucho que ver con paseos de distracción o cosas por el estilo. Ahí, al frente, hace más de 20 años encontraron el cuerpo de mi padre muerto. Ir a ese lugar es agradecer estar vivo, respirar el aire nuestro de cada día. Siempre estaré tocando el cielo.

jueves, 16 de julio de 2020

Estas últimas semanas han sido realmente frías, con temperaturas que han llegado a los 18 grados bajo cero. Dicen los especialistas que hace unos 20 años no se registraban temperaturas tan bajas. Yo recuerdo inviernos bravos, incluso más extremos que este. Los que trabajamos en la calle a fines de los ´90 sabemos que ir a Pepinos, después de la jornada, era como ir a la mismísima Tierra Santa.

miércoles, 15 de julio de 2020

Después de publicar Otros animales, en el invierno del 2014, no pensé que volvería a hacerlo. Sentí que con ese libro había tocado el techo en mi trabajo poético. Tampoco quería repetirme, no me gusta eso de andar robando. Por otro lado, y en la misma sintonía, haber reeditado Plegarias del humo el año pasado, me dio las fuerzas necesarias para terminar con los Gorriones, para darle ese toque final tan necesario. Gorriones de la noche, el eterno librito porchiano, es el libro que siempre quise escribir. Son intentos, lo sé, pero valen la pena.

martes, 14 de julio de 2020

Recomiendo Dímelo en la calle, un álbum de Joaquín Sabina. Lo compré cuando tenía 23 años y ahora que pasé los 40 me sigue pareciendo alucinante. No es el mejor disco del español pero, cada canción, tiene una tristeza tan intensa que, una vez que lo escucho, recuerdo a la chica que se peinaba a lo Pizarnik.

lunes, 13 de julio de 2020

El día que me entregaron el primer ejemplar de Sábanas de viento, fui hasta la Plaza San Martín y me quedé ahí, llorando de la emoción. No podía creer que mis poemas, al fin, tenían su lugar. La plaza, en esos años, fue un lugar esencial, de refugio. Cuando salía de trabajar, en la madrugada, me daba una vuelta. Pasar de los ruidos infernales de los palos de bowling a la quietud de la plaza era una experiencia, realmente, fascinante. Me quedaba un rato sentado y luego volvía al mundo, como canta Silvio.
Hoy se cumplen 14 años del gran llamado, y pienso que algo de mí quedó ahí, entre el murmullo que deja el viento y el hombre que señala el horizonte.

NOTA. La fotografía me la tomó un vecino, el día que fui a retirar los 500 ejemplares. El premio más lindo del mundo, le dije al querido Cablín. 

Lectura de poemas

https://www.youtube.com/watch?v=wxK2xcBmnRc

lunes, 6 de julio de 2020



Plaza San Martín, Río Gallegos
Domingo 5 de julio de 2020
Temperatura: 12 grados bajo cero

martes, 30 de junio de 2020

Poetas que amainan vientos


Sobre Gorriones en la noche, de Jorge Curinao


Un sábado de septiembre de 2008, mientras buceaba en una biblioteca familiar, alguien me alcanzó un libro. Me dijo “mirá, leé esto”. Abrí y busqué una página al azar. Leí

BAJO LOS PUENTES

Ahogarme en hábitos medievales,
bajo una carroza
dispar.

Qué hago tan solo
hablando con mi tercer silencio.[1]

El libro se llamaba Sábanas de viento, ganador del certamen “Mi primer libro” en 2006, y su autor era un tal Jorge Curinao, joven poeta riogalleguense a quien yo no conocía. Semanas después, sí, nos encontramos y charlamos sobre poesía y otras escrituras. Desde entonces, he seguido su trabajo como artista hasta su publicación más reciente, Gorriones de la noche (2020).

Los signos en la escritura de Jorge son la brevedad y la metáfora sobre lo cotidiano. A partir de esos ejes construye meticulosamente imágenes potentes que se van afinando más a medida que el poeta, con una delicada conciencia sobre su materia, las revisa una y otra vez hasta llegar al punto deseado. Escapa de los artificios retóricos porque entiende que la poesía es una de las tantas formas de la verdad. Dialoga con su pasado, lo interpela y lo desnuda sin condescendencias ni melancolías forzadas. A veces, los ojos que miran son los del niño asombrado ante la imprevisibilidad de la vida; otras, los del hombre que busca conjugar el tiempo en una línea incisiva. En cualquiera de los casos, la naturaleza de la escritura se cifra en la necesidad de convertir en pulso y papel lo inasible.

Gorriones de la noche[2], publicado por Remitente Patagonia a inicios de este año, es la síntesis de esta estética y al mismo tiempo el punto de llegada en el camino trazado por el poeta hacia la concisión, hacia la concentración de significaciones. Cuarenta poemas que proponen un viaje hacia la profundidad de la experiencia humana en clave de sencillez, en el que los sentidos trascienden la expresión y los versos se vuelven álamo, flor, mar, cielo. Un yo que se vuelve cuerpo y luego fragmento, una subjetividad que dialoga con la tradición poética más exquisita de nuestro continente, que asiste al espectáculo de la naturaleza humana y del amor como quien participa de un acto sagrado: todo ello sucede a medida que transitamos el derrotero propuesto por Curinao. Sobre la cabeza del poeta que mira y, al escribir, transforma, sobrevuelan como si fueran pájaros los signos del tiempo. O quizás sean pájaros; tal vez el poeta mismo acceda a esa metamorfosis y, consciente de su libertad, trascienda los límites de lo humano y lo terreno. En esta obra, la noche conjura la soledad y la convierte en recuerdos; el viento impulsa el movimiento creador y –cómplice- vuelve susurros los gritos, nidos las heridas. El mundo natural, de tan presente, se hace carne en el poema.

“A veces me toco el corazón para saber que soy yo y no los otros” (p.11)

“De mi corazón huyen pájaros que se estrellan contra su ventana” (p.16)

“Cambiar de lugar las palabras y el silencio. Arroparse con los sueños de una lámpara recién encendida. El que escribe amaina los vientos” (p. 34)

“Un hombre entra en la panadería y dice Qué vientito, eh, como queriendo decir Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!” (p. 41)

La poesía de Jorge Curinao construye puentes entre las experiencias individuales y las colectivas. Interpela nuestros sentidos y nuestra propia visión del mundo. Propone realidades que a veces, de tan crudas, desembocan en el silencio. Cautiva nuestra expectativa de lectores, porque cada nueva publicación es una promesa cumplida de calidad y de disfrute. Gorriones de la noche, en particular, nos lleva desde el primer momento a un lugar muy cálido: el arte de tapa representa ese primer trabajo del autor, el chico parapalos, que supo hacer poema la noche de humo y gritos del salón de bowling, en esa época en que los versos ya le latían en el pecho, al borde de la explosión. Cuenta él mismo que las paredes de ese lugar guardan no sólo los versos que escribía sobre ellas, sino también su llanto el día que, allí mismo, se enteró que Sábanas de viento había sido seleccionado para su publicación: “Y ahí me quedé, sentado en el piso, llorando, mientras miraba los nombres de otros parapalos, escritos en las paredes sucias. Los originales de Sábanas de viento están ahí, en esas paredes (…) Ese día, el destino me hizo un guiño, un hermoso guiño” .


Hoy, catorce años después de aquella llamada que marcó su vida para siempre, podemos asistir a la publicación de su sexto libro, que se suma además a las múltiples antologías, selecciones y sitios especiales que incluyen a este poeta como uno de los más representativos de Patagonia. Disfrutemos de ese decir tan singular con el que Jorge nos regala en cada nueva propuesta, seamos testigos cómplices de su manera de construir el mundo: la invitación está extendida.


Patricia Vega
Julio de 2020







[1] Curinao, Jorge; Sábanas de viento; Municipalidad de Río Gallegos, Programa “Mi primer libro”, Río Gallegos, 2006, p. 57
[2] Curinao Jorge; Gorriones de la noche; Remitente Patagonia; Trelew, 2020.

jueves, 25 de junio de 2020


Primera nevada del año en Río Gallegos,
Miércoles 24 de junio de 2020

viernes, 19 de junio de 2020

Sus ojos de arlequín, sus ojos de tristeza iluminando la noche, nuestra noche.

jueves, 18 de junio de 2020

Estoy más viejo, más tecno. No tan enroscado con dudas existenciales. Creo que todo lo que escribí valió la pena, al menos para mí.

miércoles, 17 de junio de 2020

No he perdido el optimismo ante el frío. Ayer, mientras deshielaba la canilla del rancho, me puse a cantar: "Cuando calienta el sol aquí en la playa".

martes, 16 de junio de 2020

Salir y convertir la escarcha, en ese disco de REM que nos partía la cabeza. Cosa de taurinos.

lunes, 15 de junio de 2020

La poesía hizo más linda mi vida, tan triste. Siento que siempre le escribí a la chica que se peinaba a lo Pizarnik, con la que una vez vimos caer la nieve, al salir de la escuela.

domingo, 31 de mayo de 2020


Algunas páginas de la reedición de Plegarias del humo, 
Remitente Patagonia, agosto de 2019