sábado, 23 de noviembre de 2013

Había viento y miraba la ventana como quien entra en el mar.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Sobre su pelo de noche,
sobre lo arrancado.

jueves, 21 de noviembre de 2013

No, de eso no voy a hablar. Lo que me duele son los árboles.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El domingo pasado pasé por el comedor escolar, donde fui de niño, y me dio temor mirarme con sus ojos.

domingo, 17 de noviembre de 2013










(Los ranchitos del cielo)

(El héroe es el paisaje)

sábado, 16 de noviembre de 2013

Aquello que olvidamos traza las distancias. Es un enjambre de miradas que recién comienzan.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Estoy viendo los atardeceres más lindos del mundo. Me gustaría que estés acá, conmigo. No sé. Salir y perdernos por ahí. Y no querer volver. Y no parar de reírnos. Y no querer volver.

jueves, 14 de noviembre de 2013

¡Oh de las grietas que cubren los días!

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Hay un desierto y más allá, una sombra. Y eso es todo.

martes, 12 de noviembre de 2013

Claudio Jeréz era el empleado más antiguo de la oficina. Su manera tan particular de espiar y de mandar al frente a sus compañeros lo convirtieron, en poco tiempo, en el preferido de sus jefes. Cuando murió, apenas pudo ser reemplazado por un perchero traído de Brasil.

(Gracias por poner mi librito en tu librito, Luchito querido)

lunes, 11 de noviembre de 2013

Si la noche fuera un pájaro, no creería en su canto.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Las piedras son algo que enseñan las manos.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Le temo a noviembre, a su vacío. Hace 26 años buscábamos desesperadamente, junto a mi hermano, a mi papá. Solíamos quedarnos mucho tiempo esperando que bajara del colectivo. Fueron días y días así. Yo tenía 8 años y escribía en mi diario, le escribía a dios. Le pedía que me devolviera a mi papá. Un día como hoy lo encontraron sin vida. Me costó horrores ponerle palabras, poemas a su muerte, a sus muertes. Pero nada ha sido en vano: el barco, el muelle y las manos abriéndose a la vida. Siempre.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Nobleza obliga

http://www.noblezaobliga.com/projects/55-la-casa-de-sabato
Anoche soñé con el bowling y con los saltos que solía dar para que los palos no me dejaran moretones en las piernas. Me sigue pasando lo mismo pero en la vida: intuyo más de lo que creo.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Yo sé que si salgo a caminar saldrán poemas como quien sale a caminar.

martes, 5 de noviembre de 2013

La luz se ha perdido en el sueño de una rosa, en la rosa que sueña.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Me gusta que mi casa esté en el sur de la ciudad porque es como irse lejos. Sí, me gusta que estemos tan cerca, allá lejos, en el fin del mundo.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Ganas de ser el reverso de una hoja.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Nos acercábamos al aeropuerto y todas las piedras lloraban en tu pañuelo.

jueves, 31 de octubre de 2013

miércoles, 30 de octubre de 2013

Día de sol, mirando el ocaso,
como quien vuelve de un naufragio.
En el centro, mi corazón callado.

martes, 29 de octubre de 2013

Es la primera vez que me pasa y espero sea la última: perdí una carpeta llena de poemas. Allí también estaban Otros animales y el librito porchiano. Recorrí cada rincón de mis trabajos. Hablé con cada uno de mis compañeros. Les conté que era una carpeta con poemas, con fotos, con algunos dibujitos. Es probable que no la recupere nunca más. Me había acostumbrado a andar por todos lados con esa carpeta. Me sentía protegido. Cada poema llevaba un folio. A veces les cambiaba el orden, los leía en voz alta, cambiaba el tono, los retaba, los mimaba. No voy a negar que lloré como un niño. Ojalá que el que la encuentre, cuide lo que hay adentro. El paisaje siempre es víctima.

http://www.youtube.com/watch?v=Y7FuYjkXgA4

lunes, 28 de octubre de 2013


¡Felicitaciones a todos los cumpas que hicieron posible una elección histórica en Santa Cruz! 

Poeta y patagónica por elección

http://www.revistaenie.clarin.com/Graciela-Cros-Poeta-patagonica-eleccion_0_1013898613.html

domingo, 27 de octubre de 2013

Con el filo de mis heridas
puedo oír su respiración.

Y nada más necesito,
salvo mi silencio abierto a los que me esperan.

viernes, 25 de octubre de 2013

No hubo tiempo de distracciones. Ni con el afuera, ni con el adentro. Se vivió hasta el último hartazgo. Supimos, enseguida, que el porvenir no estaba en los rostros ajenos. No tuvimos, lo que se dice, un buen pasar. No hubo lamentos por eso. No hubo necesidad de arañar el asfalto. Era tanta la vida que salíamos del cuadro antes del final de cada comedia.

jueves, 24 de octubre de 2013

Todos aman al jorobado hasta que el jorobado muestra una foto y todos empiezan a quererlo y a extrañarlo.

miércoles, 23 de octubre de 2013

¡5 años de blog!


(¡Gracias!)

martes, 22 de octubre de 2013

Silencio, Palabra y escritura poética en Nadando, de Jorge Curinao (2012)

Por Patricia Vega

Introducción 

Al negro sol del silencio las palabras se doraban…
(Alejandra Pizarnik)

En Nadando (2012), Jorge Curinao nos propone la creación de un breve espacio textual en donde silencio y palabra se re-únen para habitar y engendrar la poesía. A partir del uso de recursos gráficos y sonoros, se urde la subjetividad del yo para marcar presencia y ausencias. La voz que extrae la palabra desde el silencio se enuncia como memoria en acción de un contacto inicial entre el yo consigo mismo, y luego con el otro. Así, el silencio y la palabra conviven en un mismo espacio. Se rozan. Se retroalimentan. Dialogan. Del encuentro entre ambos, surge la pregunta. La respuesta a esa pregunta es la Poesía.

La presente comunicación se propone un recorrido por Nadando, del santacruceño Jorge Curinao, para analizar los mecanismos que textualizan el espacio agrietado de la labor poética.

I- Silencio, noche y creación poética

Atravesar un poema para llegar a su silencio quizás sea una de las tareas más difíciles que tanto poeta como lectores atravesamos. El silencio como espacio para la palabra es ambigüedad pura, sugerencia y sentidos; como espacio extraverbal es lo inexpresable, lo inefable, el vacío. El silencio hace que la voz del poeta calle, pero también hace que sea acto de habla que nace en ese silencio. Para decir es necesario, primero, no decir.
En Nadando, de Jorge Curinao (2012), el poema que inaugura la serie ya instala como tema esta aparente tensión. Es la noche el tiempo-espacio propicio en el que nace la palabra. La noche, y no la oscuridad, es el lugar en el que el silencio habita para engendrar la presencia del lenguaje:

En la noche
no en la oscuridad
las palabras rezan. (N.11)

Es el silencio la condición necesaria para que surja el poema, el ámbito necesario para que se realice la poesía. La oscuridad aparece como contrapuesta, dado que lo oscuro porta el signo de lo infértil, aquello de lo que nada puede extraerse: es el no-verbo. La noche en cambio permite, desde el silencio, el surgimiento de la palabra poética, revestida incluso de un carácter sacralizado, quizás hasta profético. Las palabras no dicen, simplemente: las palabras “rezan”. El uso de este único verbo al final de poema encierra en definitiva su sentido global y completa el valor del trabajo poético. Se recubre de un halo sacro que resignifica su función en ese universo que, a su vez, él misma crea. El tópico de la noche como tiempo y ámbito habilitados para la creación es frecuente en la obra de Curinao[1]. Es un tiempo habitado por silencios y soledades que preparan el terreno para el nacimiento de la poesía. Sostiene Lida Aronne Amestoy (1983:4) que la enajenación del poeta en la palabra es, de hecho,

…la marca de los tiempos. La palabra es una forma del espejo del hombre contemporáneo que ha aceptado la caída de todos sus dioses sagrados y seculares, y que por ello sólo puede buscarse en un orden de su propia creación. La poesía se vuelve así un (…) espacio sucedáneo de la historia. En sí un gesto autoalienante, es también denuncia de la alienación, es la enajenación del mundo hecha conciencia…

En los poemas siguientes, se retoma una y otra vez esta habitabilidad de la palabra en el silencio y a la inversa. La construcción de la figura poética como el ser capaz de presenciar esta dialéctica y resignificarla en la escritura comienza a delinearse de manera más precisa:

Bendito duelo estar solo:
conversan las preguntas. (N.14)

Como cuando el silencio es posible
y las palabras empiezan a temblar. (N.19)

Nuevamente, las acciones asignadas a la palabra sugieren el sentido total de cada poema. Tanto “conversan” como “empiezan a temblar” refieren movimiento y sonoridad, inquieta vitalidad en el cosmos del silencio y la noche.
En el primer poema descansa el oxímoron como figura privilegiada. Las preguntas, como forma del decir, no necesitan esta vez respuesta; generan una dinámica dialéctica a la que el ego asiste como espectador privilegiado. En el “estar solo”, otra vez el signo del silencio y la soledad como requisito para asistir al duelo (¿dolor por la pérdida o agón?)
En el segundo poema el espacio del silencio se vuelve concreto y cobra aún más fuerza al ser intervenido por la palabra que nace en él. Palabra que tiembla, que se asoma para ser el resultado de una experiencia poética particularmente profunda. El silencio aparece entonces como un modo de vivenciar e indicar aquello que excede la inmediata realidad. Si la palabra coloquial referencia, en este poema la palabra sólo “tiembla” como preanuncio del decir poético.
Un logos posterior, distinto, creativo: es el poema que se avecina. Es en este sentido que Paul Ricoeur sugiere que “el lenguaje poético permanece en el límite entre lo expresado y lo inexpresado. Su intención y su finalidad es empujar siempre más lejos este límite” (1988: 39). La poesía, entonces, es el ámbito propio del encuentro entre un abismal silencio que se aproxima a la palabra y de una palabra que “tiembla”, paradójicamente proyectada fuera de sí, hacia el silencio que la reclama.

De este modo, desde el inicio del poemario es posible rastrear el comienzo de la construcción de un ego capaz de enunciar una palabra distinta, pre-existente a él desde ese espacio-tiempo propicio y propiciatorio, transformador. El poeta, desde su incorporeidad, puede transitar el espacio-tiempo en el que el silencio y la palabra conviven y se generan recíprocamente. El verso como creación tiende a despertar una experiencia absolutamente intransferible de un evento singular –la Poesía- donde se revela la comunión entre palabra y silencio.

II- La instalación del Otro en el espacio poético 

Quien dice o escribe “yo”, dice y escribe del otro no sólo en términos especulares de una otredad exterior e ideológicamente diferente, sino de una alteridad constitutiva al ego. La dimensión sociológica de la escritura del yo postula que al hablar se construye necesariamente a los Otros, y es esto lo que permite al yo su inscripción discursiva en una dimensión sociológica e ideológica. En este sentido, entonces, comienza el proceso de situarse en un acto de enunciación que es manejado en dos planos: uno de ellos, de una realidad referenciada en el texto, y el otro, un plano paralelo signado desde la construcción onírica; dinámicos e intercambiables, que de modo especular permiten al yo transitar entre ambos. En ese tránsito se cosechan las palabras, las imágenes, que el poeta desdobla para elaborar el canto. El poema es el producto que refleja las distintas existencias.

Nuevamente la vinculación palabra-silencio se instala en el siguiente poema. Aquí, el poeta genera un espacio de aparente convivencia entre ambos polos, que sin embargo se deshace en la palabra del otro, un interlocutor presente en el espacio poético para interferir el silencio:

-¿Y por qué lloras tanto? –preguntó él.
-¿Y por qué me lo preguntas? –contestó ella.
-No sé –dijo él- será porque preguntar es una forma de estar ausente.
-Lloro para no preguntar –dijo ella. (N.16)

“Pregunta” y “ausencia” son los ejes de la construcción de este poema. A cada lado, pero en tránsito sucesivo, la voz del poeta y la del tú. El límite entre el decir y el silencio no es infranqueable, puede ser burlado sucesivamente por los sujetos discursivos que lo transitan y conviven. La palabra inicial corresponde al ego, pero ésta nace de la ruptura que otro hace del silencio: el llanto de alguien distinto (“ella”) que acude para cuestionar los límites imprecisos de la soledad y la ausencia. Yo y tú se hacen y deshacen en un juego sonoro-escritural que recomienza nuevas realidades y expresa la necesidad de fugarse de una posible desaparición. Si para el poeta preguntar es la manera de permanecer ausente en ese cosmos de la palabra y mantenerse como espectador paciente a la espera de la poesía, para el tú la opción es mantenerse allí. La creación poética finalmente encuentra al Otro que participará de la performance de este “nombrar” particular.

Esta idea se refuerza en el poema que sigue, en el que la presencia del otro toma cuerpo y se alinea a la del yo para compartir la palabra:

Me gusta estar con ella

parecemos recién nacidos
hablando de la muerte. (N.17)

La referencia recae en la primera persona; la singularización en el pronombre del inicio se relativiza por la construcción que refiere compañía y se diluye hacia el final, con la utilización del nosotros inclusivo. Yo y tú habitan el mismo espacio-tiempo y en esa confluencia la palabra ya no es de uno: el poeta cede su propia individualidad para encontrarse con el otro en el poema. Ambos “nacen” al verso. El diálogo se instaura para dar vida a la desnudez primera y posibilitar la unidad del sujeto y la palabra. El lenguaje puede “decir” la muerte, y de esta manera la extraña, la aleja: el nosotros hace comparecer a la cosa que nombra para pulverizarla.

La conciencia de la presencia del otro es un resguardo para la fragilidad del yo, que se sabe desnudo en un espacio que lo agobia. Espacio rodeado, desde el exterior, por ruidos ajenos, de terceros que no participan de la construcción de la palabra privilegiada. El tú, entonces, acude como garantía de compañía y partícipe en la co-construcción del decir poético:

Cuídate
de las miradas charlatanas que no saben preguntar.

Cuídame
de los charlatanes que no saben mirar. (N.66)

El poeta necesita reconocer y apropiarse de ese mundo alrededor de la palabra, que lo resguarda del afuera perjudicial y vacío de lenguaje. El retruécano sugiere un pulso rápido y urgente en este pedido al tú, que explicita la tensión entre el adentro y el afuera del cosmos de la palabra poética. Los terceros son “charlatanes” incapacitados para participar en la construcción del espacio que el nosotros habita. Además, la mirada es el sentido que el poeta privilegia y que funciona como condena para aquellos que carecen de la posibilidad de “ver”. Ver es construir, construir es poetizar: de allí la necesidad de no dejar ingresar al elemento extraño. La del poeta es una mirada panóptica que permite el decir sobre las realidades invisibilizadas y silenciadas del adentro y del afuera. Es el límite y el ritual en el que confluyen todos los extremos y también las preguntas, generadoras de poesía. Mirar implica también conjugar y volver simultáneos en el encuentro con el tú todos los planos temporales. La mirada, entonces, al igual que la memoria, es un privilegio que constituye al sujeto en el discurso hacia la enunciación de la nueva realidad, ahora compartida con el tú en la palabra.

III- Hacia la construcción de la palabra poética

Desde los inicios de la modernidad, la palabra poética es aquella que funda lo que permanece; y, de ello, la condición derivada hacia los poetas los convierte en seres singulares. Es el acontecer mismo del imaginario íntimo del poeta; el mundo conociéndose, apalabrándose. En esta actividad no hay heroísmo, ni grandeza, ni distinción: la imagen del poeta se diluye en el vértigo de su creación discursiva, y sin embargo, emerge nuevamente desde ese abismo para escriturar la percepción del mundo.

En Nadando es posible rastrear una proyección discursiva en la construcción del poeta y de su labor, que en principio hemos presentado como nacida desde el silencio hacia el encuentro en el lenguaje con el otro que es, en definitiva, el mismo. Se dimensiona la profundidad de la palabra poética y, en el reconocimiento mismo de la fragilidad del lenguaje y de la figura poética, comienza luego un accionar consciente del decir. En la terrible conciencia de lo etéreo y la finitud, el ego apuesta por el lenguaje como vehículo de traspaso entre el umbral de la experiencia y la palabra. Porque, tal como sostiene Yurkievich [2] -acerca de la concepción poética de los principales autores latinoamericanos del siglo XX-,

… la poesía no es el apoyo ontológico, aquélla que al nominar otorga el ser (…) la que trasmuta lo que toca en belleza, sino una mediadora entre el mundo y la conciencia, o sea el instrumento expresivo a través del cual se objetiva la experiencia (…); una instancia verbal (…) que reclama se respete su naturaleza intrínseca… (2002:22)

Podemos ver la concreción de esta idea en los poemas que se continúan en el corpus de Nadando. En un proceso desde y hacia el silencio, el ego enuncia como resultado de la experiencia angustiante y luminosa del nacimiento a la palabra:

Nacido de mi antigua enfermedad
el poema abre el sentido del sinsentido.

Me habito. (N.39)

A partir de este punto se delinea claramente la voluntad de asumir una voz poética que se dirige hacia lo particular e irrepetible. El decir se pone en relación con la función y la posibilidad que le otorga a la poesía para fundar la realidad a partir de la ausencia y el silencio, en una dialéctica entre lo significativo y lo insignificante, ambos en la misma jerarquía y sintetizados en “el sentido del sinsentido”. La transferencia intuitiva de la experiencia es el fin último de su labor, y conforma el espacio (ahora llamado concretamente “poema”) en el que el poeta al fin se encuentra y se establece.

En la medida en que esta voluntad se hace presencia concreta desde y en el nuevo espacio creado, se completa progresivamente el sentido del trabajo poético. El regreso a la fuerza de la oralidad y la concepción de la palabra como arma vinculan al ego con su entorno inmediato y la función social que cumple en él:

Antiguos cantos abrieron mi silencio y atacamos juntos. (N.41)

Reconocer la pre-existencia del canto poético significa para la voz enunciadora el asumirse en un rito de iniciación y contacto con el verbo que en ese canto se despliega. Tramado en y desde el silencio, cobra fuerza sensorial y significante, no cede ni caduca: “ataca” sobre la realidad construida para volverse imprescindible. No es un accionar alienante ni soporta pasividad: el poeta, que habita el espacio del antiguo logos, debe decidir su accionar en él. Es el encargado de traducir al lenguaje el universo sensorio que lo rodea, iniciar una transformación de ese verbo a partir de sus propias armas y habilidades. El yo se apropia de la tarea y la emprende; en el encuentro con el otro-mismo provoca la máxima actualización del sentido poético en direcciones disímiles nacidas en un único punto: el silencio primigenio.

Nuestro consuelo
era conocer el lugar del silencio
sin que nadie lo supiera. (N. 44)

De este modo, el nosotros se instala definitivamente en el lugar del conocimiento y desde ese punto establece la diferenciación con el afuera, con los de afuera, todo el grupo que no participa de la terrible experiencia de la poesía. El “habitarse” en ese espacio no impide la crisis, la autorreflexión ni la crítica. Como ya mencionamos, el hacer poético no construye héroes sino seres signados en la fragilidad y la angustia. Pero precisamente allí reside el “consuelo” de la labor, en saberse conocedores de las coordenadas que habilitan la expansión de las fronteras del decir.

El ego enunciador de Nadando moldea la singularidad de la materia verbal que le es dada. En la traducción que implica la escritura poética, acrecienta la eficacia del mensaje a partir de la libertad de elección de los recursos expresivos para expandir la “realidad” abarcable. Transforma el lenguaje, lo vuelve distinto, y emerge como consecuencia la “palabra desacostumbrada”. Allí, en ese trabajo lúdico, resida quizás la clave de la intensidad de una expresión singular, nueva en su entorno, que hace transmisible la experiencia de sobrevivir a las circunstancias de un tiempo y un espacio concretos.

Conclusiones 

En este recorrido por Nadando, del riogalleguense Jorge Curinao, hemos asistido a la explicitación de un proceso creador y conformador, primero de la palabra y luego de la figura del poeta quien, en diálogo directo con otro-mismo, toma la decisión de constituir su experiencia y la del cosmos poéticos a partir de una expresión sencilla desde el léxico y a la vez profunda desde lo comunicado. La muerte, el dolor, la enfermedad y la ausencia son escenas que permiten la reconstrucción de un logos antiguo, reactualizado en el presente de la enunciación. El silencio inicial no es lo medular en el poema, sino un elemento imprescindible cuya función es servir de escenario para la revelación de la poesía. De allí que la pregunta sea la actitud lingüística más frecuente del sujeto discursivo.

La ausencia casi absoluta de signos de puntuación propone un ritmo de lectura vertiginoso, que a la vez estalla en la brevedad de los poemas. La concisión en la construcción de los versos exige del lector una exploración profunda de cada uno de los semas que los componen; no hay en ellos títulos que orienten acerca de posibles significados previos o focos de atención. La comunicación estará dada desde otros andamiajes, residentes exclusivamente en las palabras y su sonoridad. Curinao genera una propuesta escrituraria que desmantela los esquemas tradicionales de la representación en la poesía santacruceña. Provoca la ruptura del continuum lógico y espacial para proponer otros sentidos de captación y conocimiento del mundo.

La poesía de Jorge Curinao es una experiencia que se transita y decide; sus sentidos buscan interpelar directamente al lector, y de este modo actualiza y resignifica el texto poético. Es éste un cuerpo nacido a la poesía, se debe a ella. La asume como parte fundante e irrenunciable en la transmisión de la experiencia sensorial y estética de un cosmos que no acepta las clasificaciones habituales ni los códigos preestablecidos. El decir poético es, entonces, el requisito indispensable para ingresar a ese espacio nuevo y co-habitar con la “palabra desacostumbrada”.

En los últimos versos del poemario, el yo desnuda ya completamente su imposibilidad de rehuir a esta tarea. El poeta es la síntesis en la que se resuelven las aparentes contradicciones lógicas, es el punto de encuentro de los polos transitables sólo por obra y gracia de la palabra, es el nombrado para desentrañar “el sentido del sinsentido”:

La luz amaba mi sombra.
Por eso escribo. (N. 45)

Bibliografía

Fuente primaria: 
Curinao, Jorge; Nadando; Ediciones de autor; Río Gallegos, 2012.

Fuentes secundarias: 
Aronne-Amestoy Lida; “La palabra en Pizarnik o el miedo de Narciso”, en Inti. Revista de Literatura Hispánica; N° 18 Artículo 15, Otoño-Primavera 1983.

Malatesta Julián; La imagen poética; Ediciones Universidad del Valle; Cali Colombia, 2007.

Ricoeur, Paul, “La metáfora y el problema central de la herméutica”, en Hermenéutica y acción. De la hermenéutica del texto a la hermenéutica de la acción, Buenos Aires, Docencia, 1988.

Yurkievich, Saúl; Fundadores de la nueva poesía latinoamericana; Edhasa El Puente; Barcelona, 2002.

[1] Cf. Curinao Jorge; Sábanas de viento (2006); Plegarias del humo (2009); Cactus (2010); ediciones de autor.

[2] También en este sentido Julián Malatesta (2007:32), en su ensayo acerca de la construcción de la imagen poética en América Latina a partir del siglo XX, expresa: “Allí se instala ahora el obrar poético: no tras la verdad, ese aliento permanente que el poeta romántico contribuye a hacer eterno, sino al compás de lo que acaece, en el movimiento de las cosas, en la fragmentación del mundo. Esta poderosa transformación en la percepción del tiempo (…), va a transmutar el ámbito de la poesía (…). El poema dejará de ser revelación; sin embargo, no será esto propiamente una degradación, pues a cambio habrá de recibir un esmero nuevo, un ímpetu de elaboración y una avidez de confección impensables en el paradigma romántico. Sí: el poema ya no será más la instauración de lo permanente; pero habrá ganado la condición de mundo posible, de lugar…”

TRABAJO PRESENTADO PARA EL XVII CONGRESO DE LITERATURA ARGENTINA. COMODORO RIVADAVIA, 2-4 DE OCTUBRE DE 2013

lunes, 21 de octubre de 2013



(Mis terremotos, los que me alegran los días)

domingo, 20 de octubre de 2013

Mi mamá es única. Nunca leyó mis poemas ni le interesan mis libros. Al siguiente día que murió mi papá, nos juntó a los tres hermanos y nos dijo que, a partir de ese momento, cada uno debía cuidarse solo y andar bien. Nos contó qué vendría con el paso del tiempo.
Ahora que han pasado los años, que uno de mis hermanos ya no está, creo no haberla defraudado. Y creo también que está bien que no le interesen mis poemas, mis libros. Definitivamente, mi mamá es la mejor mamá del mundo y todo es demasiado poco para agradecerle. Y aunque sé que nunca leerá este blog, le digo bien bajito: “¡Feliz día, abuela Chinda!”.

viernes, 18 de octubre de 2013

Es necesario abandonar la noción de verdad. Reconciliarse con el mundo. No perderse de vista. Es necesario soñar con el mar.

jueves, 17 de octubre de 2013

Lejos del ruido
del murmullo de un sauce
de la desesperación por haber andado el mismo camino.

miércoles, 16 de octubre de 2013














                      (Alejandra, la lila más linda del Bicentenario)

martes, 15 de octubre de 2013

Los niños engañan al viento
y me iré allí
donde el centro es una rosa.

lunes, 14 de octubre de 2013

¿Quién me olvida en la voz
de lo recién nacido?

domingo, 13 de octubre de 2013

Algo se abre, como una herida, adentro de la piel. Y todos piensan en una enfermedad. Yo pienso que es la vida y la saco a pasear, como quien saca a pasear a su perro, como quien sabe que es tarde para llorar.

sábado, 12 de octubre de 2013

Barrio Bicentenario a las seis de la tarde, calle trece al fondo, plantas de calafate, el gallito que no para de cantar, faltan ocho bolsas de cemento, las máquinas siguen abriendo caminos, la uno está intransitable, al correntino se le fue un perro, el guindo es un campeón, el cielo que nadie ve, esa lluvia de verano siempre conmigo.

viernes, 11 de octubre de 2013


(Camino al rancho junto a Nico, escuchando a León).
http://www.youtube.com/watch?v=AJu5cSey5HA

jueves, 10 de octubre de 2013

Ahora la angustia es aire de vos.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Mirar hacia el techo y ver sus manos.

martes, 8 de octubre de 2013

Aunque no se pueda
la nieve brilla y es de noche.

lunes, 7 de octubre de 2013

El mundo se perdía en su oreja izquierda.

domingo, 6 de octubre de 2013

Bailar un tema de Vilma Palma, llenar de Blem y sentirse libre de obligaciones. Como pez fuera del agua.

sábado, 5 de octubre de 2013

Mirás tus manos y sabés que vas a poder, que vas a salir. Imaginás que ella te espera y que todo vuelve a ser como al principio.
http://congresodeliteraturaargentina.wordpress.com/

viernes, 4 de octubre de 2013

Se detiene en medio del desierto y mira el cielo a través de la lluvia.

martes, 1 de octubre de 2013

La noche no tiene sombrero. Hay besos que lloran en los puertos olvidados del sur.

jueves, 26 de septiembre de 2013






miércoles, 25 de septiembre de 2013

Quien mira el mar sabe que los límites son de agua.

martes, 24 de septiembre de 2013

Ese silencio, adentro del silencio,
que no sabe lo que dice.

lunes, 23 de septiembre de 2013

La noche cae sobre el guindo
y todos quisieran tener un amor,
algo para morirse en infinitivo.

sábado, 21 de septiembre de 2013

No puedo entender los signos de la tristeza ni el movimiento de los geranios. Hablo de morder, claro.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Anoche soñé que me robabas el corazón y te lo comías.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

No es evidente y, sin embargo, extraño la alegría de mis manos. La luz era pequeña, adentro de la noche.

martes, 17 de septiembre de 2013

¿En qué ciudad te encuentro,
a qué lugar me lleva el viento?

sábado, 14 de septiembre de 2013

Lo malo de los poetas en Patagonia es que se les nota mucho el kirchnerismo. No se les puede decir nada.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Sólo buscaba un dios
que se atreviera a confesarme.

Y al abrir la puerta
me encontré con mil rostros cerrados.

jueves, 29 de agosto de 2013

Hoy no quiero quedarme conmigo. Mi herida es tan grande que no debiera ser vista.

martes, 27 de agosto de 2013

No dice que quiere llorar. Sólo se pregunta por qué no puede llorar. No dice que quiere escribir. Sólo se pregunta por qué no puede escribir.

viernes, 2 de agosto de 2013

No sé si salta o cae
pero la tristeza
en mi memoria
es un animal que tiembla.

Biblioteca Sarmiento

http://bibliotecasarmiento2131.blogspot.com.ar/2013/07/para-compartir-jorge-curinao-rio.html

martes, 30 de julio de 2013

El estado de abandono era tan grande que no quedaba otra que aferrarse a la vida con uñas y dientes. En esos momentos, la libertad y la marginalidad trabajaban al unísono. Ya no era necesario el papel picado de la imaginación. O tal vez sí pero se lo disimulaba poniendo hojitas de laurel en los rincones. 

viernes, 19 de julio de 2013


jueves, 18 de julio de 2013

Aviso

Gracias a la buena onda de Ariel Puyelli, a partir de ahora mis libros se pueden leer en formato digital, haciendo un simple "click" en la portada de los mismos que se encuentra a la derecha de su pantalla. Chin-chin.

miércoles, 17 de julio de 2013

¿Qué es el sueño sino un canto arrepentido?

martes, 16 de julio de 2013

Lluvia, recoge las piedras que el cielo nos ha concedido.

lunes, 15 de julio de 2013

Como quien pierde sus manos para que alguien cante.

domingo, 14 de julio de 2013

Mi tristeza viene de los puentes, no de la noche.

jueves, 11 de julio de 2013

Aviso

Mañana a las 22hs, por Radio LU12 (AM 680), entrevista en el programa Habladurías. Repite el sábado a las 20hs por FM LASER (92.9).

miércoles, 10 de julio de 2013

domingo, 7 de julio de 2013

miércoles, 3 de julio de 2013

Sé que existe la noche.
Conozco su ritmo inabarcable,
ese oleaje de pájaros callados que acompañan al mito.

domingo, 30 de junio de 2013

Las palabras son de agua
y nosotros temblamos.

jueves, 27 de junio de 2013

Entre el ruido del mundo
y el murmullo del grillo a medianoche
opté por esta forma nueva de tristeza.

lunes, 24 de junio de 2013

El abismo en aquellos días
solía ser papel mojado.

domingo, 23 de junio de 2013


sábado, 22 de junio de 2013

viernes, 21 de junio de 2013

¿Y si dios fuera el viento?

jueves, 20 de junio de 2013

Ahora el llanto abre mundos
como quien cierra todas las puertas
para dar testimonio del borde de las cosas.

sábado, 15 de junio de 2013

Me levanto de la cama, doy tres pasos y me vuelvo signo de pregunta.

martes, 11 de junio de 2013













Contratapa de Yaoyin, primera novela de Silvia Iglesias.

lunes, 27 de mayo de 2013

Hace frío y parece que los muertos quisieran cambiar de nombre.

jueves, 23 de mayo de 2013

El paisaje está callado.
Nadie se detiene a mirarlo.
El mar es imitación del sueño que regresa.

jueves, 16 de mayo de 2013

Hay viento entre los árboles.
No, son las cartas que dejó el ruiseñor al irse.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Como quien escribe a la luz de una vela y no respira porque sabe que el baile viene después.

martes, 14 de mayo de 2013

La sombra de los árboles
cubre al niño que fui
y lejos, de a ratos,
escucho la tensión de los que van regresando.

lunes, 13 de mayo de 2013

La hoja en blanco no es un desierto.
Es un tigre negro que cruza la lluvia y los pequeños fuegos.

sábado, 11 de mayo de 2013

El olvido es algo que enseñan las manos.

viernes, 10 de mayo de 2013

La llamada poesía de los 90 tiene más que ver con las canciones de los Redonditos de Ricota que con las de Hermética. En apariencia, los bolsitos de morral le ganan a las tachas y a las camperas de cuero.

jueves, 9 de mayo de 2013

Sentarse en el banco de una plaza vacía y poner cara de feliz cumpleaños.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Más allá, algo esconde la mirada. Otros dirán que no se enteraron todavía, que hay que tomar el té a las cinco. Al fin y al cabo, la mesa está servida.

lunes, 6 de mayo de 2013

Anoche escuché al viento, en silencio, como quien espera ser rescatado de éste mundo.

viernes, 3 de mayo de 2013