viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz 2011 para todos!




Gracias por la foto, Clau!

jueves, 30 de diciembre de 2010

A veces mis lágrimas se confunden con la lluvia y la vida me enreda en oficios nocturnos.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

La distancia entre nosotros sigue siendo el hombre del traje gris.

martes, 28 de diciembre de 2010

Ávidos de ser mis huesos quedarán en la memoria.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Mis manos cierran las luces más altas de esta oscuridad.

domingo, 26 de diciembre de 2010

¿Qué hago tan solo hablando con mi tercer silencio?

sábado, 25 de diciembre de 2010

Ahora la tristeza es una cascada de papel picado.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Una felicidad tan intensa de la que sólo puedo desconfiar.

martes, 21 de diciembre de 2010

Morir es cubrirse de nieve.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Hablabas en mi boca como quien no quiere despertar de un sueño al que nadie llega.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Nadie se comunica con la verdad porque la verdad es indecible. Lo que realmente importa es el silencio. Somos átomos en la dulce espera.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Las cosas sólo existen bajo la lluvia.

viernes, 17 de diciembre de 2010

El olvido no existe. Existen palabras cocidas a mano en un charco de amargo sabor.

jueves, 16 de diciembre de 2010

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Aviso

Mañana, a partir de las 15.00 hs, voy a estar en el programa Cruce de palabras (FM RÍO GALLEGOS – 98.9).

martes, 14 de diciembre de 2010

Un día como hoy

La Opinión Austral (14-12-06)

viernes, 10 de diciembre de 2010

Mi nuevo libro será editado en La Plata. Me cuenta una amiga que a La Plata la llaman “Ciudad de poetas”. Eso está bueno.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Se va la infancia y con ella, la inocencia. Guardo pequeños suspiros. Los atesoro para que no me encuentre el Mal. Es el sonido de la sangre cayendo en la sangre.

El Patagónico te la cuenta mejor

http://www.elpatagonico.net/index.php?item=nota&idn=87770&ref=hoy

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El mar es tentador. El esfuerzo diario exige no dejarse llevar por la corriente. Debo cerrar mis puños, no mis ojos. Mis ojos no callan, devoran lentamente las palabras. Ésta es mi única facultad: mirar el mar es como clavarse cuchillos.