domingo, 30 de abril de 2017

martes, 25 de abril de 2017

Cuando un poeta me dice "colega" me dan ganas de abrir la tranquera, y salir corriendo hasta perderme en la sombra de un coirón nevado.

sábado, 22 de abril de 2017

Anoche participé de la movilización a Casa de Gobierno; la provincia está al borde de un estallido social. Ni las balas de goma, ni los gases lacrimógenos del gobierno de Alicia Kirchner van a parar los reclamos. La salida siempre va a estar del lado de los trabajadores, no de los delincuentes (que cuida la policía).

viernes, 21 de abril de 2017

¿Para qué seguirte? – dice Adán. Mejor la paso perdiéndome en el campo. Allí, entre los gorriones de la noche, los muertos suelen ser felices.

jueves, 20 de abril de 2017

Una de las últimas charlas que tuvimos con mi hermano fue en la esquina de Alberdi y España, a la salida de un recital de Ataque 77, en el invierno del 2005. Aquella noche fue también la primera vez que volví llorando a casa.

jueves, 13 de abril de 2017

Que no perdamos la fe en las palabras, que sepamos cobijarlas antes del fin del invierno.

miércoles, 12 de abril de 2017

Anoche soñé con Roxana Porchelana: me miraba con ternura y yo no paraba de mirarle esa cicatriz tan hermosa que me recordaba a Roxana Porchelana.

martes, 11 de abril de 2017

Me gustan los detalles, la luz añeja de las palabras, las fotos amarillas, el canto de los gallos en el viento, la paciencia de los alambrados, el vértigo de las cosas olvidadas. 

lunes, 27 de marzo de 2017

No es cuestión de clase sino de pertenencia: el gorrión se enoja cuando le dicen ruiseñor.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Un estudio reciente reveló que Río Gallegos es la segunda ciudad más ventosa del mundo; eso es porque no tuvieron en cuenta al rancho plantado junto al camino.

martes, 21 de marzo de 2017

Cada vez que me junto a charlar con alguien, mi soledad se vuelve barquito de papel. Lo comprobé esta semana que no ha parado de llover. 

lunes, 13 de marzo de 2017

Lo poco que traigo puesto es el aullido del viento sobre los techos, la caída de la nieve sobre lo que se creía perdido. Un perro que ladra inventa el desierto. 

viernes, 10 de marzo de 2017

lunes, 6 de marzo de 2017

viernes, 3 de marzo de 2017

El día que me entregaron el terreno, donde estoy construyendo mi casa, no imaginé que ese lugar tan desértico me iba a cambiar la vida. Recuerdo el viento de aquel día como algo fuera de este mundo, algo irreal. "Esta es la zona más alta de Gallegos; no te vas a inundar nunca. Eso sí, el viento se siente más que en la ciudad" fue lo primero que me dijo el agrimensor. Y cuánta razón tenía. Aprendí mucho en estos cinco años; conocí personas solidarias: Mirta, Manuel, Ramón. Me hice amigo de los perros, de los cielos, más de una vez fui a parar al hospital por hacer un mal esfuerzo, recuerdo ahora el esguince que me hice llenando los tambores de agua. O el día que casi me saco un dedo, arreglando el alambrado que había tirado el susodicho. Pero, quizás, uno de los momentos más intensos fue la caída de la primera nevada. Ese día comprendí que estamos solos ante la vida, que un instante maravilloso nos priva de la eternidad.