Me gusta acostarme y levantarme muy temprano para salir a pedalear, al otro día, con esa energía que te regala la mañana. Además, es la hora en que no sopla tanto el viento. Estos últimos tres días pude hacer cincuenta kilómetros por la Ruta 3, camino a la Virgencita. Digo cincuenta kilómetros y aún no lo puedo creer. Ahora que aprendí a andar sin manos, el recorrido es distinto. Se volvió más liviano, más libre. Voy escuchando música, voy cantando. A veces es solo una canción que la repito una y otra vez.
https://www.youtube.com/watch?v=teprNzF6J1I

