Ayer. Sumando millas con la cabrita del viento.
Para hablar del viento / habrá que convencer a los álamos de su existencia.
Un charquito de estrellas de Alejandro Sanz es una de las canciones más hermosas que jamás se hayan compuesto, escrito. Es la canción número 7 de Más, el disco editado en 1997.
Sería una buena propuesta bautizar el nombre de las calles de la República Independiente del Bicentenario con cada uno de sus versos.
Me imagino tomando un Uber (bueno, ahora se ven más taxis) y diciéndole al chofer: "Voy a Naufragué en un charquito de estrellas" o "Me bajo en Un sueño anclado en la luna y Un espejismo de arena y de sal".
Mi casita, por ejemplo, podría quedar en "¿Te acuerdas de charquitos y de estrellas?"
https://www.youtube.com/watch?v=ABkYuJA0DYc
Con o sin monumento, Osvaldo Bayer siempre vivirá en la memoria de los pueblos que luchan. No hay retroexcavadora que pueda parar la voz.
NOTA. La fotografía fue tomada el 18 de diciembre del 2002, en Puerto San Julián. Hasta allí viajé para homenajear a Albino Arguelles, dirigente sindical fusilado en las huelgas del ´21. Aquel día el sol patagónico brilló como nunca. Acabo de darme cuenta que en mi mano tengo un ejemplar de En camino al paraíso.
https://www.youtube.com/watch?v=RIkNeghii7k
https://www.youtube.com/watch?v=P-430p__k2U
En Los Indios, el histórico club de bowling, hay un cuadro que recuerda mi paso por allí. La nota la escribió Claudio Álvarez para el diario La Opinión Austral, hace exactamente 20 años. Gracias, don Enrique y comisión.
https://www.youtube.com/watch?v=22KlVKuBoi8
Cuando sabía que ya no iban a entrar más clientes, apagaba las luces de las canchas y ponía el mismo disco de Sabina. Luego se sentaba a leer el diario, prendía un cigarillo y tomaba su wiskisito, así lo llamaba. Era extraño lo que pasaba, era extraño no escuchar el murmullo de la felicidad. Las flores iban quedándose solas. Atrás, en la trastienda, yo me tiraba a descansar sobre unos tablones y leía en voz alta. La vida pasaba como si nada.
Una vez me empezó a saludar y a decirme “primo”. Ahora, cuando nos vemos, nos saludamos con las mismas palabras: Hola primo, ¿cómo estás, ¿y tu papá?, ¿y tu mamá?, ¿y tu papá?, ¿y tu papá? Nunca le conté que no tengo padre pero me intriga saber por qué me lo pregunta con tanta insistencia. Algún día, voy a preparar mi mejor sonrisa, cruzaré la calle y le daré el abrazo más lindo del mundo.
El camino de la Cabrita, las flores amarillas al costado del camino.
https://www.youtube.com/watch?v=YZX1ZKzamK8
La muerte de un padre se parece al viento de la noche: canta frente a una puerta que insiste en permanecer cerrada. Su recuerdo tiene el movimiento de los heridos por error. La muerte de un hermano, en cambio, es más luminosa. Se parece a un pájaro que nadie ve, pero al que todos regresan, allí, donde los niños inventan finales como flores.