sábado, 31 de enero de 2026



Me pasó muy rápido el mes. El lunes vuelvo a trabajar, por eso la jubilación aparece como una promesa, retirarme por la puerta grande. Leí, escribí, reedité Otros animales, caminé, pedaleé, aprendí a andar sin manos, pinché la rueda trasera volviendo de la Reserva Costera, tomé helados de chocolate y frutilla, coseché mis frambuesas y recibí, además, el regalo más lindo del mundo.

viernes, 30 de enero de 2026

Tengo la impresión de que mi amigo Zippo me envía fotos de discos para que yo le haga una reseña y la remate con un buen chiste. Siempre es así. Ayer me compartió la portada de Iorio Flavio y le dije que, de la extensa obra de Iorio, esa era la más patagónica. Le di mis razones. Después recordé que estaba paseando por Córdoba y le advertí: "Tené cuidado, mirá que son todos medio Sabina por allá". 

jueves, 29 de enero de 2026

 


Qué hermosa compra hice para mi puesto de libros. Darle una segunda vida a los libros es una de las causas más nobles. 


miércoles, 28 de enero de 2026

 


Llegaron. Gracias, Alejandro y La Yunta. 


https://www.youtube.com/watch?v=i7sX1C8XDVM


martes, 27 de enero de 2026



Hace más de tres años que no iba a la Virgencita. Tenía muchas ganas de volver, de quedarme un rato en silencio, leer poemas en voz alta y, sobre todo, de agradecer. 


domingo, 25 de enero de 2026

 


"Mi primer Chéjov", me dijo un cliente. Qué lindo eso.


miércoles, 21 de enero de 2026

 


En la última marcha, el querido Ernesto se acercó y me regaló la portada de Riff VI, mi disco preferido de Riff. "Para el poeta más ricardero del país", me dijo. Se ve que le quemé la cabeza hablándole de esas canciones. Me gusta mucho hablar de música, de discos, de recitales, de la obra de Ricardo Iorio.

Gracias, Zippo querido, el hombre de la tertulia infinita. Así le digo yo.


https://www.youtube.com/watch?v=JQvr5rJbUrA


sábado, 17 de enero de 2026



Disculpe, profe, permítame decirle algo: usted es muy estructurado. Hace tres años que siempre viene a la misma hora, ocupa la misma mesa y pide lo mismo. Me gustaría, si me permite, agregarle un poco de pimienta y aceite de oliva a su porción.


jueves, 15 de enero de 2026

Tuve una sensación tan linda cuando Graciela, mi compañera feriante, me llamó y me dijo: "Nene, estás muy parecido a tu papá". Nunca nadie me lo había dicho. Y casi no conozco personas que lo hayan conocido. En cambio, con mi hermano es distinto, siempre me encuentro con personas que lo conocieron y me hablan de lo bueno que era, de su sonrisa. También mi compañera me preguntó si supe algo de qué le podría haber pasado. Resignado, le dije que no, que nunca se supo nada. "Eras muy chiquito", me dijo. Esa tarde volví conmovido como cuando conocí el lugar exacto donde mi papá se había tomado una foto tan hermosa en el mar del río Grande. El mar de papá. 

domingo, 11 de enero de 2026

 


Me gusta acostarme y levantarme muy temprano para salir a pedalear, al otro día, con esa energía que te regala la mañana. Además, es la hora en que no sopla tanto el viento. Estos últimos tres días pude hacer cincuenta kilómetros por la Ruta 3, camino a la Virgencita. Digo cincuenta kilómetros y aún no lo puedo creer. Ahora que aprendí a andar sin manos, el recorrido es distinto. Se volvió más liviano, más libre. Voy escuchando música, voy cantando. A veces es solo una canción que la repito una y otra vez.


https://www.youtube.com/watch?v=teprNzF6J1I


jueves, 8 de enero de 2026

 


La previa de una hermosa lectura que hicimos junto a Graciela Cros en la Asociación Portuguesa. Comodoro Rivadavia, noviembre de 2010. 


miércoles, 7 de enero de 2026

 


Primera cosecha del año. Ayer en mi casita.


domingo, 4 de enero de 2026

Anoto por aquí mis primeras ventas del año: un libro sobre aves de la Laguna Nimez, La casa de los espíritus, 1984, dos Condoritos y tres cds; dos de Cristian Castro y uno de Juanes, ese que trae La camisa negra. 

sábado, 3 de enero de 2026

 



Qué lindo. Ya está en imprenta una nueva edición de Otros animales.


viernes, 2 de enero de 2026

A esta altura de mi vida, mis asados salen de taquito. Soy bueno, lo admito. Era muy chico cuando me hice cargo de la parrilla. No existían ni YouTube ni tutoriales. Ni un tío bueno, nada. Lo mío fue una operación a corazón abierto.
Hasta podría darme el lujo de dar algunos consejos, que son muy sencillos. Ahí van: lo primero es elegir buenos cortes, variados. Para esta época del año, lo mejor es el famoso corderito patagónico. Un elixir, diría el Coco Basile. Pollo, vaca, chorizos, morcillas, chinchulines. Lo que venga.
Para encender el fuego, una hoja de diario, cartón y un cajón de madera, de esas en las que viene la fruta. Con los años, descubrí que la madera de obra es lo más. En mi caso, como somos pocos, con una bolsa de carbón, está bien. Mi cálculo es el siguiente: un kilo de carbón por un kilo de carne, un kilo de carne por persona. Los carbones más grandes son los que nos van a servir. Una vez que están hechas las brasas, en unos veinte minutos, separás las que vas a usar y el resto, las dejas a un costado. Limpiás la parrilla, con una hoja de diario y un trozo de grasa y la ponés a las brasas. Ese es el momento en que hay que salar la carne. Sal gruesa, en lo posible.
La cocción es de una hora (treinta minutos de cada lado). Puede ser un poco más, pero no tanto. No hay que apurarlo ni darlo vuelta a cada rato. No, eso no se hace. Repito: treinta minutos de cada lado y listo el pollo (o el cordero, en este caso). Hay un mito que dice que a fuego lento se asa mejor, pero eso es en caso de un lechón, no de un cordero a la parrilla. 
Una vez que está listo, lo servís en una parrilla de esas que podés poner algo de brasa. Esto hace que el asado llegue chirriando. Y si tenés platos de madera, es aún más rico, para que le pases el pan luego. 
No sé si lo leí en algún lado o lo inventé, pero el asador nunca debe sentarse. Tiene que comer parado y estar atento. No sé si está bien decirlo, pero disfruto mucho comer con las manos. 


Y cuando todo sale bien, queda el gesto final, el que justifica la ceremonia: el aplauso para el asador.  

 

jueves, 1 de enero de 2026




Qué motor tiene, me preguntaste, mientras manejabas. Te contesté, y ambos reímos. Entramos al santuario de San Expedito y nos quedamos ahí, sentados, cada uno con sus oraciones. Te convidé un mate, de esos que tanto te gustaban. En el umbral, una familia almorzaba, la saludamos y luego subimos hasta la virgencita, tomados de la mano. Le pedimos a una chica que nos hiciera una fotografía. Miramos el río, el cielo caer. Los coirones perfumaban el aire, el desierto pasaba entre canciones de Cerati.