sábado, 25 de abril de 2009
BRILLA TU LUZ PARA MÍ
Con la aparición de “Sábanas de Viento”, Jorge Curinao pasó a ser un autor muy elogiado en el mundo de las letras, que hablan y sienten. Se trata de un joven poeta que sorprende por su capacidad de trabajo y prolífica obra. Actualmente prepara su segundo libro y conversamos con él para conocer su historia de vida, pensamiento y forma de sentir cada poema.
El entrevistador conoce a ese joven poeta hace muchos años. Nacieron en el mismo barrio, cuando los baldíos eran un refugio para jugar a la pelota o remontar barriletes entre amigos. En un contexto así ¿quién puede tener malos recuerdos de su infancia?. Sin embargo, todos sabemos que la vida transcurre entre buenos y malos momentos, aunque no todos atraviesan de pequeños por pérdidas irreparables.
Eso ha ocurrido en la vida de Jorge, novel autor al que aún recuerdo pasando por el frente de la casa de mis viejos luciendo orgullosamente su camiseta de River Plate, en compañía de sus hermanos; o con su madre, ya jubilada y con una vida tan sufrida como la de cualquiera de sus hijos.
NACE UN POETA
LOA: ¿Cómo dirías que fue tu infancia?
J.C: Maravillosa. El recuerdo más lindo que tengo de la infancia son los 7 años que pasé en el comedor escolar de la escuela 11. Los valores que allí me transmitieron son los mismos de hoy: el respeto por el plato de comida, rezar antes de comer, el ejercicio de la solidaridad. No es lo mismo hablar de solidaridad con la panza llena que hablar de vivencias profundas. Recuerdo, por ejemplo, cuando con mi hermano nos quedábamos a juntar los platos para que nos den doble ración de postre o la felicidad que nos causaba el beso que nos daba doña Keka (una de las cocineras) al despedirnos. Por eso, nunca dejo comida en mi plato. Para nosotros, todos los platos eran ricos y no podíamos dejar nada porque si no, no había segundo plato ni mucho menos, postre.
LOA: ¿Cuándo empezaste a escribir?
J.C: Mi papá murió cuando yo tenía 8 años y desde ese día la escritura ha sido mi lugar. He tenido mis infiernos pero las palabras siempre me dan indicios de que hay una luz. Por eso escribo. Para darle sentido a mi sufrimiento. El primer recuerdo que tengo es un diario de vida que empecé a escribir a esa edad y que aún hoy me acompaña. Y el primer registro de poemas es cuando tenía 13 años. Primero trabajé en hojas sueltas, cuadernos, libretas. En un momento necesité hacerlo aún más prolijo y me compré una máquina de escribir y hace 9 años trabajo en la computadora. Pero al momento de escribir, todo soporte vale.
LOA: ¿Cuándo te diste cuenta lo difícil que era vivir sin escribir?
J.C: No concibo una vida sin escritura. No recuerdo haber estado sin escribir por mucho tiempo. Los únicos silencios que me permito son los relacionados con la madurez de un poema. Tomo distancia de lo que escribo porque si no me asfixio. Trato de contemplar sus formas desde lejos, hasta que vuelvo sobre ellos. Aunque en un estado de profunda tristeza tampoco puedo escribir. Me paralizo y lo poco que escribo va a parar al tacho de basura.
LOA: ¿Qué cosas pensás que se conjugaron para emprender el camino de la poesía?
J.C: Tal vez haya sido la muerte de mi papá. Un día se fue al campo, estuvo un tiempo desaparecido y luego lo encontraron muerto en Cabo Buen Tiempo (del otro lado del río). Lo que más recuerdo es estar junto a mi hermano esperándolo en la parada de colectivo. El colectivo de Vialidad solía dejarlo en la esquina de casa, entonces nosotros íbamos cada tarde a esperarlo. Bajaban muchos tipos, pero él no. Ese fue un momento que me marcó para siempre.
LOA: Si es que lo hubo, ¿qué autor te influyó al principio?
J.C: Mi pasión por la lectura empezó desde muy chico. En casa no había libros, salvo los que nos pedían en la escuela. Entonces, los primeros libros que compré fueron el resultado de vender botellas de cerveza y damajuanas. Revolvía las bolsas de basura y en ese tiempo, no sé ahora, se pagaba muy bien cada botella. Ni qué hablar de la damajuana. Lo primero que empecé a leer con devoción fue El Gráfico. Tengo una colección muy cuidada. Y después cambié el fútbol por la literatura. El primero en enamorarme fue Mario Benedetti. He pasado noches enteras leyéndolo. Luego, vinieron muchos más poetas porque las mismas lecturas te van llevando a otros mundos.
LOA: ¿Te gusta o complace (o no) que te llamen poeta?
J.C: Siempre me sentí poeta y nunca esperé que alguien me reconociera como tal, así que me da lo mismo. Eso sí, prefiero que me digan poeta y no escritor.
EL DÍA QUE LA VIDA GUIÑÓ UN OJO
LOA: Podrías contarnos cómo llegaste a la concreción del primer libro…
J.C: Carlos Besoaín fue quien me incentivó a presentarme a Mi Primer Libro. A él lo leía desde Ventana Abierta, pero nunca había tenido la oportunidad de conocerlo personalmente. Hasta que el 16 de diciembre del 2005, lo fui a ver para decirle que quería que leyera mis poemas. Hasta ese momento, muy pocas personas sabían que escribía. Estaba esperando el momento y la persona indicada para que me los corrigiera. El tiempo me ha demostrado que no me equivoqué al llevárselo a Carlos. En esa oportunidad, él presentaba Cama de Hierba en el salón del Banco Santa Cruz. Estaba rodeado de personas, me metí y le dije “yo escribo y quisiera que trabajemos juntos”. Y fue muy lindo porque no tuvo ningún problema. Me invitó a que vaya el lunes siguiente a la Biblioteca Hilarión Lenzi del Complejo Cultural y ahí empezamos a trabajar. Ya tenía un librito terminado y también otros poemas que eran bastante distintos de lo que había hecho anteriormente. Y fue él quien me marcó esa línea de trabajo: los poemas breves. Y de esos días tengo los mejores recuerdos. Trabajaba los poemas en la semana y cada domingo nos juntábamos un rato en su casa para que me diera su opinión. Al hacerme las correcciones era como el que poema tomaba otra dimensión, con mucha más luz. Y así fue, trabajaba mucho en la semana ansiando que llegara el domingo. Aprendí mucho a su lado. Hoy que trabajo con otros poetas, sé lo importante que es la corrección. Creo que nadie te puede enseñar a escribir pero sí a borrar. Y Carlos, entre otras cosas, me enseñó eso: ser cuidadosos al momento de corregir. Nunca tachar, por ejemplo.
En tan poco tiempo, había pasado de todo. Lo que más recuerdo fue ir a verlo al otro día de la muerte de mi hermano para pedirle por favor que nos siguiéramos juntando, que necesitaba seguir escribiendo. Me pidió que descansara una semana pero le dije que no y seguimos.
El libro se editó en el 2006 y fue como premio de haber ganado en el Programa municipal “Mi Primer Libro”. Fue seleccionado entre 16 trabajos y los jurados fueron Laura Malatesta, Cecilia Maldini y Sergio Di Leo, a quienes siempre voy a estar profundamente agradecido.
Fue inolvidable el día que me llamó Sergio. Estaba trabajando y por el ruido de los pinos de bowling no podía escuchar nada. Así que dejé a mi compañero y fui corriendo al baño. Allí lo pude escucharlo mejor. Me dijo: “Te felicito. Tu obra fue seleccionada para ser editada. Pasa el lunes a firmar el acta”. Y ahí me quedé. Me senté en el piso y lloré mucho. Sentía que por fin la vida me empezaba a sonreír.
LOA: Habiendo pasado ya un par de años, ¿cómo definirías a “Sábanas de Viento”?
Es un libro que escribí en 3 meses, con una fuerte carga emotiva por la muerte de mi hermano. Lo escribí mientras paraba pinos de bowling en el Club Los Indios, gracias a compañeros solidarios que me daban un tiempito cada noche para poder terminarlo.
Desde lo formal es la finalización de un proceso. La misma obsesión que me llevó a escribir me marcó la forma del poema. Llegar a la brevedad me costó unos cuantos años de trabajo con el lenguaje poético, el concentrarme al máximo en cada palabra. Tenía un ideal de poema en la cabeza que lo pude concretar en Sábanas de viento y así, sentir la libertad en la escritura.
LOA: ¿Qué cosa te gusta y qué no tanto de la edición del libro?
J.C: No le doy mucha importancia a la edición y sé que ese es un grave defecto que tengo. Como no me gusta firmar libros ni leer poemas en voz alta. No sé. Son cosas que con el tiempo deberé cambiar. A mí me gusta escribir. Puedo pasar noches enteras buscando una palabra que no chirree en el poema pero lo otro, lo veo bastante alejado. Lo mismo me sucede con los encuentros literarios. Me aburro. Prefiero quedarme en casa, leyendo algo. Ahora he descubierto a un poeta español maravilloso llamado Leopoldo María Panero.
LOA: ¿Qué te ha dado a nivel humano, y artístico?
J.C: El mejor premio es haber podido poetizar con mi dolor, no haberlo convertido en odio. El premio y el reconocimiento sirven para seguir escribiendo. Gracias a este premio he tenido la posibilidad de entrar a trabajar al Municipio por iniciativa del actual intendente, el señor Roquel y quien ha laburado en el comercio sabe lo distintas que son, por lo general, las relaciones laborales. Lo importante que es, por ejemplo, un fin de semana para descansar.
LOA: Con Sábanas de Viento, llegaron reconocimientos y elogios, ¿qué te ha generado el hecho de que se hable bastante y muy bien de tu trabajo?
J.C: Está buenísimo cuando me encuentro con alguien que habla sobre mis poemas porque es una manera de mutua comprensión de algo que escribí en solitario. Evidentemente, cada poema tiene la lectura que el lector le da. Lo que está bueno es el intercambio de libros con otros poetas. Ya no los compro. Ahora me los regalan. También está bueno que ya no me pregunten tanto cuándo me voy a recibir, sino cuándo voy a sacar el otro libro. Obviamente que, desde el lugar que vengo, no puedo hacer otra cosa que agradecer. Sería un soberbio si no agradeciera el buen trato de las personas. Aunque también hay que destacar que una gran mayoría de las personas son muy hipócritas. Y los mismos que ayer no dejaban que sus hijos se juntaran conmigo son los que hoy hablan maravillas de mí. Y yo siempre fui la misma persona ¿te das cuenta de eso? Es muy loco. Ante esa posibilidad, tenés dos caminos: o sos parte de ese gran circo o te encerrás con los tuyos, te comprometés con tu trabajo y tratás de hacer buenos poemas. Siempre opté por la segunda opción. Además, no conozco mayor libertad que la que te da la marginalidad.
LOA: ¿Cómo observás el panorama a nivel autores locales o regionales?
J.C: Nunca me sentí identificado con la literatura paisajista que es la que ha caracterizado por años a los trabajos de los autores locales. No estoy diciendo que sean buenos o malos. Simplemente, no me sentía identificado. Y ahora sucede algo distinto. Hay buenos autores. Es interesante lo que está sucediendo. Es destacable el trabajo de Letras del viento, del taller de Pablo Lorenzo, del taller de Carlos Besoaín.
LOA: ¿Qué autores crees que están marcando un camino?
J.C: Hay buenos trabajos en Patagonia. Me gusta la producción literaria de Carlos Besoaín, de Sebastián Tresguerres, de Maritza Kusanovic, de Marina Pacheco, de Carlos Pérez, de Julio Nervi, de Iris Giménez, de Jorge Spíndola, de Soledad Davies y la lista seguiría. En crítica me gusta el trabajo de Claudia Sastre y de Patricia Vega.
LOA: ¿Qué crees que está faltando a nivel artístico y cultural?
J.C: Faltan espacios. Falta un cine. Faltan actividades en los pocos lugares que hay. Falta una librería de usados.
TRABAJOS Y NIÑOS
LOA: Más allá de tu trabajo en las letras, contános de qué trabajaste y de qué trabajás actualmente…
J.C: Fui vendedor de botellas. Trabajé en la calle, cobrando el estacionamiento. Fui parapalos de bowling. Trabajé en la recordada librería de usados Aluen. También trabajé como banderillero en el autódromo. Y actualmente trabajo dando clases de apoyo en el Cenin I del Barrio Evita. Junto con el laburo de librero, es el mejor de los trabajos que hice. Me siento muy cómodo trabajando allí.
LOA: ¿Qué te da trabajar con niños?
J.C: Todos los días los nenes te sorprenden con algo. Son mi refugio. En una época, trabajé junto al padre Carlos Ángel en su comedor y era muy hermoso lo que pasaba allí. La infancia es el lugar al que vuelvo a menudo. Me pasa de estar con los nenes y de admirar el poder de observación que tienen: hablan interrogándose las cosas. A todo le buscan explicación. Una nena me decía el otro día que su mamá es mentirosa porque le había dicho que el Ratón Pérez sólo dejaba monedas y a ella, le había dejado un billete de 5 pesos. Y me lo decía con mucha bronca. ¿Tenía razón o no?. Y así son miles las historias que me cuentan. Es maravilloso que eso suceda. Las historias que cuentan los nenes, las envidiarían el mejor de los novelistas.
Una vez, recuerdo que un nene nos contó tan bien una historia de un choque que me había creído que había sido verdad. Lo gracioso fue que estábamos todos expectantes de saber cómo terminaba la historia de esos autos y el petiso, se agacha, saca 2 autitos viejos de su mochila y dice "y éste, lo pasó por arriba a éste otro". En realidad, el choque de los autos nunca existió más que en su propia imaginación. Hace poco realizamos la I Feria de libros usados que fue todo un éxito en el barrio. Los vecinos participaron mucho y con lo recaudado, estamos adquiriendo cosas que nos faltaban para el aulita. Así que antes de fin de año, pensamos hacer la segunda feria.
LOA: Al pensar en el futuro, ¿sos optimista o más bien escéptico?
J.C: Depende de cómo me levante. A veces pienso que un poema puede cambiar el rumbo del mundo y otras pienso que sólo confirma la realidad.
LOA: ¿Qué cuestiones te absorben más tiempo?
J.C: Trabajo hasta las 15hs. Duermo una siestita de 45 minutos. Como algo. Por la tarde voy un rato al gimnasio y ahora que no estoy cursando en el Profesorado, trabajo en mis poemas hasta que me duermo. Y si no se corta la luz, hago un pequeño recreo para ir al ciber y subir algún texto al blog.
Los domingos voy al cementerio y el resto del día me dedico a leer, escribir, corregir. Igualmente, aunque esté rodeado de gente, estoy con la cabeza en otro lado. A veces, cuando no tengo dónde escribir, me agarra una desesperación enorme de volver a casa. Y siempre fue así. Por ejemplo, cuando laburaba en la calle, escribía detrás del talonario de las tarjetas de cobro del estacionamiento o cuando estaba en el bowling, dejaba la libreta en mis piernas. Entonces, mientras el jugador se preparaba para tirar la bocha, yo escribía. A ese lugar se lo llama “la fosa”.
LOA: ¿Qué cosas aún te divierten y te mantienen vivo?
J.C: Me da mucha alegría ver crecer a mis sobrinos. Me da alegría haber podido terminar con este segundo libro. Me da alegría encerrarme a escuchar música a todo volumen. Me da alegría viajar para ir a ver algún recital. Y lo más importante de todo es tener un poco de salud, porque si no, sería difícil hacer todo esto.
LA FAMILIA, EL BARRIO
LOA: Nos contabas que la desaparición de tu padre te marcó, ¿qué hay de la muerte de tu hermano Yiyo? Eras más grande cuando eso ocurrió…
J.C: La muerte de mi hermano fue el golpe más duro que recibí. Ya no está la persona con la que podía charlar de todas estas cosas que te conté. Si bien tengo un hermano mayor, no es lo mismo porque las circunstancias hicieron que con él tenga otra relación, pero con el gordo compartí los años más difíciles y hermosos de mi vida. El 14 de este mes se cumplieron 3 años desde que ya no está y no hay día en que no piense en él. Ese dolor es muy profundo.
LOA: ¿Sentís que a través de la poesía pudiste poner en su lugar pérdidas, desencuentros y sombras que te acompañan de pequeño? ¿O son compañeras que te acompañarán irremediablemente?
J.C: Es que la poesía ya es una forma de terapia. Desde un punto más lírico o metafórico, uno se confiesa al escribir. Y la brevedad es eso, decir en pocas palabras lo que otros tardan largamente en explicar.
LOA: Superar o convivir con todo eso debe haber sido muy difícil para tu madre, para vos, tus sobrinos y tu hermano mayor…
J.C: Aprendimos a convivir con ese dolor. Mi mamá es un ejemplo de vida. Es un ejemplo de lucha. Ha sido la persona que a pesar de todo salió adelante. Tendría horas y horas para hablar de ella. Cumplió el rol de papá, de mamá, de amiga y si en algún momento no estuvo con nosotros, es porque tenía que salir a laburar para llevar el puchero a casa. Ojalá pronto pueda recibirme para darle la satisfacción que se merece.
LOA: Naciste en un barrio donde históricamente muchos chicos formaron bandas de rock. ¿Creés que tu poesía tiene algo de ello o ellos?
J.C: Sí. Con la mayoría de los pibes del barrio tenemos orígenes parecidos. Somos hijos de laburantes, hijos de padres chilenos que se vinieron a este lugar buscando un mejor futuro. Tanto en la música, como en la poesía, encontramos un canal de expresión. Y creo que un tipo que cuenta lo que le pasa o lo que pasa en el barrio de la mejor manera posible, sin que nadie le haya enseñado cómo hacerlo, es un rockero. Me siento muy feliz en el barrio. No creo que algún día me vaya a vivir a la ría o a un departamento en el centro.
MILITANCIA
LOA: Militaste durante unos años para el PO. ¿Qué podrías decir que aprendiste en ese período?, ¿por qué decidiste dejarlo?
J.C: La militancia encierra muchas cosas: dedicación, disciplina, estudio. Y reconozco que no tuve la dedicación que se debe tener para militar en un partido político que representa los intereses de la clase trabajadora, pero sigo siendo un simpatizante del programa del Partido Obrero. Imposible olvidar aquella brutal emboscada del 26 de abril de 2002. Esa noche comprendí cuán peligroso es para el gobierno que uno piense distinto. Recomiendo leer el trabajo de Daniel Gatti. Siento un inmenso cariño y respeto por Miguel Del Plá o Ana Redona, que sí son personas que entregan su vida por una causa tan noble como lo es la revolución.
LOA: Siempre recordás al gran militante que fue Carlos Lahera, ¿por qué ese recuerdo?
J.C: A Carlos lo conocí cuando laburaba en la calle. Lo que más me llamó la atención era su forma de ser. A pesar de los años que nos llevábamos, él no ponía distancia a la hora de charlar. Tenía mucha paciencia para explicar las cosas. Era muy didáctico a la hora de hacer los análisis de la realidad social. Siempre me buscaba en la cuadra donde estaba trabajando y me dejaba la Prensa Obrera, el periódico del Partido. Al principio, no entendía nada de lo que leía. Me parecían demasiados densos los artículos. Hasta que, de tanto leer y estudiar, empecé a comprender muchísimas cosas. Por ejemplo, aprendí la importancia que puede tener un sindicato, una asamblea, un plan de lucha, un programa. Lo más interesante es cuando todo eso que leíste lo podés llevar a la práctica y podés cuestionarle cara a cara a tu patrón o jefe. La última vez que charlamos fue para el acto del 1º de Mayo que se organizó en el SUM del Salesiano. A los pocos días falleció, mientras participaba de un congreso del Partido en Buenos Aires. Ya son casi 9 años de su partida y lo que pienso a menudo es lo lejos que están la mayoría de los políticos que nos gobiernan de Carlos. Debería haber muchos Carlos Lahera.
LABURANTE DE POEMAS
LOA: Ya dijiste que tuviste varios trabajos en tu vida, pero cada uno te dejó algo, por lo que se ve, ¿podrías explicarnos qué?
J.C: El laburo que más me marcó fue el de cobrar el estacionamiento. Recién había terminado el secundario y con 18 años estaba vestido de naranja en el centro de la ciudad. Recuerdo que entré en noviembre y los vientos de ese mes son los más crueles del año. Fueron 5 años donde pasé todo lo que te puedas imaginar. Desde un tipo que me amenazó con un revólver hasta otro que me tiró el auto encima. Son miles las historias que te pueden pasar en la calle, pero de cada trabajo me quedo con lo mejor. O sea, no me quedo con los insultos o la soberbia con las que algunos intentaban humillarme. Me quedo con la amistad del hermano que me dio la vida, Ricardo Martínez y su familia. Me quedo con las personas que, sin conocerme, me preparaban un mate cocido en pleno invierno o con el día que conocí al profesor Jirafales, a Kempes o las charlas que solíamos tener con Giménez Agüero. Y los 5 años del bowling me dejaron una columna vertebral bastante complicada y los pibes tigres más solidarios de cualquier trabajo que hice y voy a hacer.
LOA: ¿Para qué te estás preparando en estos momentos?, ¿estás por editar algún otro libro?
J.C: Ya terminé con las últimas correcciones y ahora viene todo eso que no me gusta hacer: el diseño, los trámites legales, la promoción, la distribución. Pero bueno, si me pongo las pilas, antes de fin de año lo edito.
LOA: ¿Cómo tendría que ser el segundo libro?
J.C: Es el libro que necesitaba escribir para indagar aún más en lo desconocido. Escribirlo me ha ayudado a elaborar el luto por la muerte de mi hermano, a mirar el fondo y a volver a la superficie. Y los temas de los poemas son los mismos que el anterior: noche, ausencia, silencio, infancia.
LA PREGUNTA FINAL
LOA: Quisiera que ahora te hagas una pregunta. El único requisito es que la respondas como te parezca.
J.C: ¿Me acompañás al mar?
J.C: Sí, vamos. Lleváte algo para escribir y muchas ganas de escucharme.
LOA: Con los años, Jorge se recibió de escultor de poemas. Conocía el barro como pocos y hasta llegó a pensar que las formas no tenían límites si las trabajabas una y otra vez intentando resumirlas. Algunos se llevan bien con el axioma que dice “a las palabras se las lleva el viento”. Jorge aún las tiene entre sus sábanas. Duerme con ellas, las cuida, las mima y las reta retándose.
Yo diría que, con la poesía, Jorge le puso luz a sus sombras.
Aunque tengo dudas: a veces pienso que los poemas tienen patitas que en su peregrinar buscan manos a su medida.
viernes, 24 de abril de 2009
HABLADURÍAS
miércoles, 22 de abril de 2009
martes, 21 de abril de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
domingo, 19 de abril de 2009
sábado, 18 de abril de 2009
viernes, 17 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
miércoles, 15 de abril de 2009
martes, 14 de abril de 2009
jueves, 9 de abril de 2009
martes, 7 de abril de 2009
lunes, 6 de abril de 2009
AGRADECIMIENTOS
Carlos Besoaín.
Sergio Di Leo.
Claudio Álvarez.
Sebastián Tresguerres.
Cecilia Maldini.
Cristina Nuñez.
Patricia Jiménez.
Maritza Kusanovic…
y muy especialmente a los vecinos del Evita por su participación!
Se rumorea que para la próxima feria, vendría doñita Pizarnik pero shhh...
sábado, 4 de abril de 2009
viernes, 3 de abril de 2009
EL CENIN Nº 1 REALIZARÁ FERIA DEL LIBRO USADO
Con el objetivo de recaudar fondos para trabajar en las clases de apoyo a cargo de Jorge Curinao, el CenIn Nº 1 organizó una ‘Feria del Libro Usado’, para mañana y el domingo en el horario de 16:00 a 20:00.
El Centro Integrador Nº 1 recibe a alrededor de 20 niños los lunes, miércoles y viernes de 10:00 a 15:00 horas, para brindarles clases de apoyo en EGB 1 y 2. Al respecto, el encargado de dicha dependencia municipal, Pedro Bringas, manifestó que la educación es un bien de todos y por ello es uno de los servicios primordiales que se ofrecen en el espacio.
“Con el objetivo de mejorar el trabajo cotidiano con los chicos, decidimos hacer una actividad que nos permita obtener fondos para comprar material y útiles escolares para utilizar en las clases”.
Por su parte, Jorge Curinao agregó que la idea a futuro es tener una biblioteca con material a disposición de los vecinos de la jurisdicción. “Queremos seguir creciendo y tenemos una expectativa muy grande de formar una biblioteca. Por eso comenzaremos a trabajar en primera instancia con la adquisición de objetos básicos para facilitar la labor en el aula que tenemos y luego nos concentraremos en objetivos más grandes”.
Posteriormente, especificó que la propuesta consiste en la venta de libros usados de diversos géneros como novelas, cuentos, biografías y de cocina, entre otros. “Invito a los vecinos que poseen libros en desuso y deseen donarlos a acercarlos a la dependencia, como una forma de colaborar con la iniciativa”.
Para finalizar, invitó a los interesados a acercarse a la Feria del Libro Usado que tendrá precios accesibles y además contará con un stand de obras realizadas por escritores santacruceños.
Fuente: Diario Tiempo sur (03 / 04 / 09).
jueves, 2 de abril de 2009
DE RESENTIDO Y ENAMORADO
EGOSLANDIAS
Artistas sin arte
se dicen artistas
escritores sin letras
se dicen escritores
cantantes sin voz
se dicen cantantes
poetas sin poesía
se dicen poetas
locos sin locura
se dicen locos
egos
con egos
son egoslandias
artistas sin arte
se dicen artistas
yo les digo que sí
pero no
les digo sí
pero es no
TONTO EL QUE LEE
Llegué a pensar que
escribir puede hacerlo cualquiera
además
los grandes
monopolios se encargan de ello
llegué a pensar que
no son muchos los que
pueden escribir ciertas verdades
con buenos versos
pero los grandes
monopolios
se encargan de ello
llegué a pensar que
la palabra se vende a buen precio
y que no importa si es buena o mala
ya que los grandes monopolios
se encargan de ello
tonto el que lee
todo es negocio de otro
QUERER SER
No hay teoría que compruebe mi práctica
ni práctica que yo quiera teorizar
hay de todo parecido
aunque nada sea igual
lo único cierto es que
no hay espacio
que no pueda ser cubierto
no hay frontera
que no pueda ser cruzada
no hay nada
que me quite el sueño de querer estar
de querer ser
TUS MOSCAS
Pasó bastante tiempo
y ya no recuerdo
lo que fue tu amor
sin embargo
son tantos lo que quieren
probar tu azúcar que
creo
tu corazón
debe estar lleno de moscas
tse tse
http://www.colillas.blogspot.com/
miércoles, 1 de abril de 2009
martes, 31 de marzo de 2009
PD. Terminé con las Plegarias pero no tengo ganas de hacer todo eso que sé que tengo que hacer. Quisiera escribir siempre, sólo eso. Y tomar muchos boldos sin azúcar!
domingo, 29 de marzo de 2009
viernes, 27 de marzo de 2009
miércoles, 25 de marzo de 2009
35. ª FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE BUENOS AIRES
El 8 de mayo será un gran día para los autores santacruceños, ya que podrán presentar sus obras en la prestigiosa Feria Internacional del Libro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los elegidos llegan a esta instancia luego de ser convocados por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia y evaluados por un selecto jurado.
Durante el periodo de la convocatoria se recepcionaron 27 obras desde las distintas localidades de la Provincia. Los títulos presentados fueron: Mientras La Nieve Sucede (Poesía), por NÚÑEZ, Cristina; Hechizo De Tierra (Cuento), por MALDINI, Cecilia; Nace El Chaltén (Investigación), por BENARD, Wenceslao Oscar; Amor Doscientas Veces (Aforismos), por ECHEVERRÍA BALETA; La Española. Historia de la Sociedad Española de Socorros Mutuos de Puerto Deseado (Investigación), por RODRÍGUEZ, Roberto Luis; De Pueblos Lejanos Y Mentiras Verdaderas (Cuento), por SANDOVAL, Tino; Sentires A La Sombra Del Arcoiris (Poesía), por NOVACOVICH, Matilde; Nativas (Poesía), por MALLADA, Karina; Cada Paso Una Historia (Investigación), Proyecto Estampas de la Vida de un Héroe, Prof. ALTAMIRANO, Tatiana, Séptimo C, Octavo A, Octavo B y Noveno A, de la EGB 78 Río Gallegos; Andrés Randisi. Sembrador de Esperanzas (Investigación), por DOS SANTOS LÓPEZ, Mario; Memorias De Peones Rurales. Cuentos patagónicos (Investigación y relatos), por ASTETE, Hugo; El Caburé. Pájaro del amor (Novela), por DE CUADRA, César Alberto; Relatos De La Infancia I. Volver a ser niños (Relato), por CORTEZ, Larry; Ansiedad De Hombre (Cuento y relato), por MEDINA, Ana Elisa; Ser Con… (Poesía), por MEDINA, Ana Elisa; Alcohol Y Cultura, Flagelo, esclavitud, desilusión y sometimiento en la cultura patagónica (Investigación), por CANOBRA, Pablo Daniel; Pétalos Azules (Poesía), por CORTES, Sonia; El Unicornio De Los Sueños (Novela), por ANDREATTA, Camila; Un Rato De Relatos. Relatos de a ratos (Relato), Antología del Año 2008 del Grupo Literario Letras del viento; Aves Del Dique San José (Difusión), PAZ, Franco, Alejandro Graziani; En El Altar De La Patria (Investigación), por GIMÉNEZ, Jesús Natalio; Poemas Y Reminiscencias (Poesía), por ALBORNOZ, Francisco Carlos; Suburbios De Las Palabras (Poesía), por MAYORGA, Ramón Nicolás; El Área Fundacional De Puerto Deseado (Investigación), SCHÁVELZON, Daniel; Linaje Sacamata. La región desde la región (Ensayo), por SACAMATA, Carlos; Carbón Y Hierro (Novela), por RUGGERI, Daniel; y Antología Literaria: Poetas Y Narradores De Los Antiguos (Cuento y Poesía).
Finalmente, el jurado conformado por la Lic Gabriela Luque, representando a la Unidad Académica Río Gallegos de la U.N.PA.; los señores Jorge Curinao, representando a la Secretaría de Desarrollo Comunitario de la Municipalidad de Río Gallegos; y Carlos Besoaín, quien representa a la Subsecretaría de Cultura de la provincia, decidió que las 5 obras que participarán del importante evento son los escritos por Carlos Sacamata, Ramón Mayorga, Daniel Ruggeri, Wenceslao Bernard y el título Antología Literaria: Poetas y Narradores de Los Antiguos.
Asimismo, los libros no seleccionados participarán de la XV Feria Provincial del Libro que se llevará a cabo en nuestra ciudad del 29 de mayo al 7 de junio.
domingo, 22 de marzo de 2009
sábado, 21 de marzo de 2009
martes, 17 de marzo de 2009
domingo, 15 de marzo de 2009
sábado, 14 de marzo de 2009
lunes, 9 de marzo de 2009
SELECCIONARÁN ESCRITORES PARA REPRESENTAR A SANTA CRUZ EN LA FERIA DEL LIBRO
A través de la Biblioteca Provincial “Juan Hilarión Lenzi” la convocatoria es para los escritores que hayan editado libro o libros de cualquier género durante el año 2008 y hasta la fecha, a enviar sus publicaciones, a fin de realizar la selección de 5 libros que podrán presentar en el Acto Central del Día de la Provincia de Santa Cruz.
De acuerdo a la información, el día asignado por esa organización para la presentación de Santa Cruz, es el 8 de mayo a las 18:30 en la Sala Leopoldo Lugones del Predio Ferial de Palermo, escenario de la XXXV Feria Internacional del Libro en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El Jurado de Selección estará compuesto por la licenciada Gabriela Luque; el periodista, editor y diseñador gráfico Sergio Di Leo; el escritor Jorge Curinao, en representación de la Municipalidad de Río Gallegos, y Carlos Besoaín, escritor a cargo del área de Letras de la Subsecretaría de Cultura.
El veredicto será comunicado el día lunes 23 de marzo de 2009.
Los libros serán recibidos con los correspondientes datos del autor, hasta el día 16 de marzo por vía postal, vía terrestre o entregados personalmente en José Ingenieros 60, Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Cruz, Biblioteca Pública Provincial Juan Hilarión Lenzi, Río Gallegos, C.P. (9400), provincia de Santa Cruz, de lunes a viernes de 8.00 a 20.00 horas.
Para mayores informes comunicarse a los teléfonos 2966 421 910 - 2966 15623083 o al correo electrónico bisantacruz@gmail.com.
Fuente: La Opinión Austral, 8 de marzo de 2009.
viernes, 6 de marzo de 2009
miércoles, 25 de febrero de 2009
domingo, 22 de febrero de 2009
AL NACIDO
sin saber por qué la vida insiste
en llevarme al rocío,
al lugar de la herida.
domingo, 15 de febrero de 2009
martes, 10 de febrero de 2009
ESCRITO EN UNA CENA
los platos rotos,
la mirada sin ojos,
las ventanas mudas,
la esperanza orinada,
los niños avergonzados,
las caricias agonizantes,
los vasos ensangrentados,
la cal derramando miedo,
el llanto de la carne asfixiada,
las palabras ocultando cuchillos,
el alcohol oscureciendo cada encuentro.
Así era la infancia:
galope inmóvil que aún retumba
como sombras de los días por venir.
lunes, 9 de febrero de 2009
viernes, 6 de febrero de 2009
CINCO PALOMAS
Cinco palomas levantaron vuelo desde la torre de la vieja iglesia enclavada en el centro de la ciudad. Fueron ahuyentadas por el ruido de los disparos. Hasta ese momento quizás disfrutaban de una mañana gris como tantas que han visto pasar desde ese lugar privilegiado, asombrándose tal vez de la cantidad de gente que se congregaba en la avenida frente a la iglesia. Mucho ruido de bombos, gente que aplaudía y repetía una y otra vez los mismos cánticos:- ¡Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura provincial...!
- ¡Unidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode, se jode!
Un clima casi festivo se percibía entre los trabajadores municipales que ese día se habían reunido allí. La consigna era esperar a la columna de trabajadores proveniente del corralón, cruzando la ruta tres. Un trayecto de varios kilómetros, al que también se sumarían los camiones y la maquinaria pesada, como una manera de reforzar el reclamo. Al menos eso era lo que se decía por los pasillos. Habían salido de los corralones a las nueve y se estimaba que a las diez estarían reunidos con el resto, reclamando frente al Concejo Deliberante, que queda a una cuadra de la Intendencia. Luego, la idea era marchar juntos hasta Casa de Gobierno para apoyar el reclamo del Intendente relacionado con la suma correspondiente a la coparticipación de las regalías petroleras que por ley le corresponde a los municipios, lo cual permitiría hacer frente a los aumentos de sueldo que los trabajadores estaban reclamando. Todos los municipios del interior habían recibido esa suma, excepto el de Río Gallegos.
Las máquinas y los camiones no pudieron avanzar. Por la calle Urquiza apareció una columna de la policía provincial fuertemente armada y sin mediar palabra, empezaron a disparar balas de gomas y gases lacrimógenos sobre los manifestantes. Muchos heridos en el rostro, el cuerpo, los pies. Las ambulancias que llegaron a los pocos minutos en medio del caos y de los gritos furiosos de la gente. Nadie se fue para su casa, pese al olor picante y molesto del gas lacrimógeno y a la amenaza de ser alcanzado por algún balazo, todos nos quedamos. Alcancé a ver al Intendente que salió furioso y caminó por San Martín hacia Urquiza para interiorizarse de lo que pasaba. Luego entre la multitud, lo perdí de vista.
Periodistas conocidos en el medio corrían de un lado a otro, entrevistando a algunos heridos y a las autoridades. Una mujer caía desmayada y era trasladada por otros compañeros, otra lloraba su impotencia.
- ¡Estos hijos de puta... ¡ ¡No pueden ser tan hijos de puta, no le pueden pegar así a la gente!
¿Que no pueden? No sabes el esfuerzo que han hecho hasta hoy para contenerse. Pueden hacer esto y mucho más. Están armados y son muchísimos.
Pienso. Esto parece una guerra, los dos bandos están muy bien delineados.
De un lado la gente, los trabajadores. Del otro la policía, los gendarmes que ocupan las escuelas y casi todas las esquinas del centro de la ciudad.
Es raro. Vi a la gente herida por las balas de goma en el rostro, en las piernas, escuché sus gritos de dolor, sin embargo no me sentí tan impresionada como cuando vi las mismas imágenes por los noticieros. Es increíble lo que se acrecienta el valor de una imagen proyectada desde la pantalla.
Ustedes van a ser los primeros, luego van por la carpa me dijo asustada una amiga por celular. Andate de ahí. Se va a poner peligroso.
La carpa estaba instalada frente a la Casa de Gobierno. La habían puesto allí apoyando el reclamo docente que se extendía desde principios de marzo, sin arribar aún -diez de mayo- a ninguna solución. Luego se sumaron a su sostenimiento otros gremios como los de ATE, los judiciales y los municipales. Habían dado en llamarla la Carpa de la Dignidad.
Yo a mi amiga le creo, además el tono de su voz me sonó realmente preocupado. Por un momento sentí deseos de salir corriendo, sin embargo pudo más mi curiosidad y mi bronca. Me quedé en el centro de la ciudad escuchando el discurso del Intendente y de algunos dirigentes gremiales, al pie del mástil de Roca y San Martín, repudiando la injustificada represión.
La lluvia sutil pareció calmar los ánimos. También es raro. Siempre, casi en todas las marchas de protesta ha estado presente. Es una lluvia fina, sutil, casi acariciante. Las palabras del obispo fueron también un bálsamo que calmó la bronca de la gente, nos hizo desistir del intento de llegar hasta la Casa de Gobierno con el petitorio, aunque por momentos su voz sonó apagada entre el ruido de las sirenas de las ambulancias y los gritos de los manifestantes.
Volvimos a congregarnos frente a la Intendencia para reorganizar el reclamo. Las palomas huyeron a tiempo y no las vi regresar a la torre de la vieja capilla.
jueves, 5 de febrero de 2009
miércoles, 4 de febrero de 2009
OTRO POEMA DE UTOPÍAS (QUÉ PESAU!).
PEQUEÑO INVENTARIO EN LAS PUERTAS DEL MUNDO
Al poeta Claudio Álvarez, de resentido y enamorado.
La estupidez de las armas
el sectarismo de las religiones
la censura de la tristeza
el individualismo de los presidentes
la utopía del fin de semana
el indulto a los asesinos
el cumplimiento del deber
el machismo de superman
el mediocre del vecino
los defensores de la propiedad privada
la averiguación de antecedentes
la lucha de clases sobre los puentes
la traición de cupido
el culto a la personalidad de los verdugos generales
los poetas con baño afuera
el cinismo del periodismo domesticado
la prostitución de los políticos en sus bancas
la perversidad de los ministros doble discurso
el misticismo del desencuentro
la esperanza de la obra social
la quema de libros
la coincidencia de dos tontos corazones
el complejo de inferioridad de poemas nunca escritos
la necesidad de huir entre pañuelos arrugados
el discurso asesino de los gases lacrimógenos
el cuento de la globalización
el encierro detrás del muro
el juego en el parque
las palabras que dicen
el silencio en las pantallas de televisión
una casa frente al mar
el recuerdo imborrable de la infancia
el pecado carnal de los que se dicen santos
las distintas maneras de escribir
las manos frías de los muertos y su solidaridad
la inflación del bolsillo frente a las vidrieras del supermercado
no hablar el mismo lenguaje con los peces gordos
la limosna de la burguesía en la vía pública
el suicidio del desocupado
la humedad en las paredes
el nazionalismo de los militares y sus banderas
el genocidio social sobre una ruta desierta
la desesperación de no encontrarte
el odio de la policía y sus balas de goma
la humillación de la Guardia Blanca
la inocencia de los niños hambrientos
el llanto solitario en la plaza
las puertas cerradas de la iglesia
las fiestas ajenas de la ausencia
los antagonismos de las ambiciones
la decepción de los unos y otros
la rebelión en las fábricas
los que escriben “Viva la Poesía!”.
martes, 3 de febrero de 2009
MÁS UTOPÍAS!
SOMBRAS EN TU NOMBRE
El cura nunca dirá frente a nosotros “los declaro marido y mujer”;
ni elegiremos las alianzas ni saldremos juntos del Registro Civil;
ni habrá despedidas de soltero ni lunas de miel;
ni bailaremos el vals de los enamorados;
ni compraré las medialunas del día después;
ni habrán besos un 14 de febrero;
ni saldremos del cine tomados de la mano;
ni pintarás un corazón con mi nombre adentro;
ni seremos tíos del mismo sobrino ni padres del mismo hijo;
ni mi madre será tu suegra ni tus hermanos mis cuñados;
ni secaré tus lágrimas cuando los delirios vengan con úlceras;
ni marcaré en el calendario nuestro aniversario;
ni miraré el reloj esperando que vuelvas del trabajo;
ni te aburrirás con Sabina ni me aburriré Demoliendo hoteles;
ni compartiremos sábanas ni pañuelos;
ni te pediré disculpas por mi tristeza;
ni me pondré celoso cuando ojos ajenos te persigan;
ni serás mi Julieta ni seré tu Romeo.
OFRENDA
Si las palabras me ayudan,
podré esta noche regocijarme en tu recuerdo,
quedarme en tu memoria.
No es una plegaria entonces,
es una mariposa que juega a orillas del mar.
No es una flor entonces,
es una suavidad que deja la lluvia.
Si tu luz ilumina mi tristeza
te regalaré este verso,
esta oración
y este cuaderno gastado.
lunes, 2 de febrero de 2009
UTOPÍAS
A Vanesa, por quererme y cuidarme. Y viceversa.
AQUÍ
Aquí
alejado de todo ser
estoy yo
junto a mi ser
un poco escondido del mundo
un poco.
Aquí
donde ya nadie me recuerda
sólo los árboles de algún amanecer
o esas miradas perdidas
que mueren en engaño.
Aquí
doy gracias por seguir estando
junto a tu sonrisa
cómplice del amor
doy gracias por seguir viviendo
un nuevo delirio
que me lleva a escribir estos versos.
Aquí
fumando una plegaria de placer
y olvidando un lejano recuerdo
que no deja de ser eso
un recuerdo.
Aquí
comienza la lucha
salgamos a las calles.
Aquí
estoy yo
soy yo
gracias por venir.
ESTOY DELIRANDO UN POCO
Estoy delirando un poco
y estos versos
me ayudan en la agonía
son como remedio de enfermo
de dolor o de amor
no lo sé.
Estoy pensando en vos
recuerdo los momentos vividos
en el paraíso;
es decir
en el camino.
Estoy deseando tus labios
que enseñaron a los míos
a besar
a besarte con pasión.
Estoy delirando un poco
junto a mí
junto a vos.
Estoy leyendo tus cartas.
Te quiero.
MIENTRAS ASOME EL SOL
En esta tarde
mientras asome el sol
dejaré mis tristezas
para que de ellas
teoricen.
Basto conocerte
para saber qué es la humanidad.
Basto con besarte
para saber qué es el peligro.
Basto con verte jugar
para saber qué es la felicidad.
Por eso
en esta tarde
mientras asome el sol
dejaré mis tristezas
para que de ellas
teoricen.
sábado, 31 de enero de 2009
viernes, 30 de enero de 2009
jueves, 29 de enero de 2009
miércoles, 28 de enero de 2009
martes, 27 de enero de 2009
lunes, 26 de enero de 2009
domingo, 25 de enero de 2009
sábado, 24 de enero de 2009
viernes, 23 de enero de 2009
APUNTES SOBRE EL FRACASO
jueves, 22 de enero de 2009
miércoles, 21 de enero de 2009
domingo, 18 de enero de 2009
FLORES AHOGADAS EN RÍOS
Soy tu sombra dentro de mí,
sos la luz en lo oscuro de todo.
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Estoy al borde del mar? al borde de mi cama, al borde del cuchillo.
El cielo está en el techo? en los pájaros oscuros de la mente.
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El viento rasga el sílice de las ventanas,
levanta la tierra como un esperma,
astilla las cruces.
Voy por las calles quemado de música,
amando con odio a los seres del frío.
El alma rasga el ansia de los huesos.
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Tu cuerpo será sin tu cuerpo,
mi cuerpo será sin tus labios,
tus labios le hablarán a dios
y dios seguirá matando.
Tendrás sueños que invoquen mi nombre,
será mi sed unos pasos en tu memoria.
Habrás sido tu nombre, tu nombre
desnuda,
tu nombre desnuda en mis ojos.
jueves, 15 de enero de 2009
OTRO FRAGMENTO DE MI DIARIO
domingo, 11 de enero de 2009
RICKY DE FLEMA, EL ÚLTIMO PUNK
El último punk (Ediciones Baobab) de Sebastián Duarte se trata de la biografía de Ricky Espinosa, cantante de la mítica banda punk Flema, quién se suicidó el 30 de mayo de 2002. El libro incluye historias, anécdotas y numerosos testimonios de quienes conocieron al músico. Por aquí, un adelanto…(nótese la remera de Truman Capote) y una plegaria para el Ricky!No creo en nada. Ni siquiera en el anarquismo. Puede resultar un poco contradictorio, pero creo en la independencia personal. En el fondo soy un anarco, si hay que ponerle un nombre. No creo en nada en conjunto. Ni siquiera puede funcionar por un tiempo una pareja.
No encajo en ninguna parte. Todo está programado a nivel social para pintar para un lado. No entro en ninguna; ni en un grupo, porque quiero mandar yo. Y cuando te juntás con gente, cada uno tira para su lado. Los de los grupos de rock dicen: “Hago esto por el bien común”. Yo creo que cada uno hace las cosas por su propio bien.
No me llevo bien estando mucho tiempo con la gente. Me canso. Al rato ya no quiero hablar. No hablo más. Por eso salía solo. Porque estaba solo aunque algunas veces estuviera rodeado de gente. Yo hago la mía. Todos dicen “mi amigo este”, “mi amigo aquel”. Yo no creo en la amistad. No tengo amigos.
La mayoría ve el punk como una pendejada. Cumplen veintiún años y ya no lo pueden escuchar. Para mí no es así. A veces me cruzo con gente que antes venía a ver a la banda y me dicen: “Ahora me casé y estoy laburando”. Los absorbió el sistema.
Pienso todos los días distinto. A veces cuando estoy mal me quiero matar y en el mismo día algo se resuelve y tengo ganas de vivir de nuevo. Extremos.
Todos los muertos son buenos. Hasta yo voy a serlo cuando ya no esté.
miércoles, 7 de enero de 2009
sábado, 3 de enero de 2009
sábado, 27 de diciembre de 2008
lunes, 22 de diciembre de 2008
viernes, 19 de diciembre de 2008
martes, 16 de diciembre de 2008
viernes, 12 de diciembre de 2008
jueves, 11 de diciembre de 2008
FRAGMENTITO DE MI DIARIO
y se reía tiernamente de mis preguntas sobre la Pizarnik.
lunes, 8 de diciembre de 2008
EL PERRO CRISTIANO

Adopté el rock desde muy chico e ir a bailar era la contra de ser un rockero. La primera vez que pisé un boliche fue para tocar con uno de mis grupos.
Tengo las mismas ganas de tocar y de querer mostrarme en público que entonces; las ganas de ir a todos lados mostrando lo que uno quiere, que no es nada más ni nada menos que una música de locos, que no se baila ni habla de amoríos.
El hippismo es una ideología estática: es tomarse una botella de vino, drogarse y tirarse a dormir debajo de un árbol. En cambio, el heavy metal te da la fuerza necesaria para sobrevivir. Nosotros no evadimos la realidad. Te la mostramos de frente.
Soy un ser que hace pis y caca. Y nadie te viene a ayudar a hacer fuerza. Cuando vas al baño o hacés fuerza, estás solo. Y te mirás en el espejo y te das cuentas que estás solo. Por más que tu viejo te diga que te cuida y que tu novia y tu vecino te digan que te quieren, estás solo y el crecimiento pasa por darse cuenta de esa soledad.
Cuando tuve neuronas las utilicé para leer, para aprender: eso es lo que les aconsejo a muchos que no le encuentran un sentido a la vida.
Los cumbieros hablan más de la falopa que nosotros…porque Almafuerte no canta: “Me compre una raya, voy para el hotel”, nosotros no estamos en esa.
Me encanta agarrar los mapas, romperlos en pedacitos e irme.
Y nos ponemos el mameluco y no el pijama de La Bersuit. Me repugna y desprecio esa onda de veinte giles cantando cumbia.
Nuestras músicas están en contra del suicidio y a favor de la reencarnación, sin ser Piero. Parece que nadie lo advirtió nunca, parece que nadie se puso a escuchar las canciones de Ricardo Iorio.
sábado, 6 de diciembre de 2008
viernes, 28 de noviembre de 2008
martes, 25 de noviembre de 2008
HABLADURÍAS CON EL POETA
¿A quién le habla Besoaín?
No contaba veinte años cuando ganó un concurso organizado con motivo del aniversario de la ciudad. “Susurros para llevar en la media”, primera obra de Carlos Besoaín, fue editada en 1988. Hoy, a ese poemario juvenil lo califica “malo”. Su nombre está vinculado al de la literatura provincial, pero no sólo porque es un autor notable, versátil y prolífico, sino porque ayuda a quien quiera ser asistido en el mundo de la escritura. Un recorrido a su historia, a su forma de ver el arte de escribir. Planes, poemas, historias, embrollos y algunas consideraciones sobre el ser patagónico.
Carlos Besoaín llegó a nuestra ciudad el 26 de agosto de 1970. Tenía cinco años y recuerda que había caído casi medio metro de nieve. Con su madre, cuenta, llegaron de Punta Arenas, “con una mano atrás y otra adelante”. Más tarde, se sumaría su padre “de crianza”, Jesús Natalio Giménez, “el poeta de la bici”.
Posiblemente, con el amanecer del 27 de agosto, el día después, haya comenzado a gestarse esta entrevista o al menos una parte de ella.
Es que Carlos tiene arraigado este suelo. Lo lleva en la sangre, en la voz y en el papel. Esta tierra lo ha llevado a esos lugares en donde las preguntas son parte del paisaje desierto y desolado. Y la noche lo fue embriagando, acercando al mundo de las letras, de la palabra, de la escritura.
Carlos es un tipo que hace años aceptó el desafío de hacer lo que esté a su alcance para saber de qué se trata, cómo actúa, cómo es, y hasta cuántas caras puede tener esa bestia que en el transcurso de las próximas líneas iremos conociendo.
Un rincón de lectura, de charlas, de amigos…
Nos sentamos a conversar alrededor de un par de mesas dispuestas en un rincón de la Biblioteca “Juan Hilarión Lenzi”. Detrás de unas estanterías funciona una suerte de consultorio de escritores.
Es una forma de decir, lo que sucede es que por allí han pasado unas cuantas personalidades del mundo de las letras de nuestra ciudad y provincia.
Comenzamos el diálogo hablando de La Nave de la Inmensidad, un libro en donde Besoaín escribe sobre Río Gallegos. Suerte de trabajo con características históricas aunque con sello propio.
LOA: “La Nave” difiere del resto de tu obra, ¿cómo fue hacer ese libro?
Carlos Besoaín: No creo que difiera mucho en realidad. Lo que sucede es que la gente no dimensiona lo que yo tengo en la cabeza. Y yo tengo un plan, por eso mi exigencia es total hace 27 años. Esto siempre se lo digo a mis alumnos, todos los días estudio escritura. El mecanismo, el mundo de la escritura. Y utilizo a propósito la palabra escritura y no literatura porque la mía es una postura más militante. De hecho, doy un taller de escritura no de literatura y la diferencia es abismal. El taller literario es más para el lector, que me encanta que así sea y me parece fabuloso que existan, porque son maravillosos espacios de encuentro, donde se hace catarsis recíproca. Pero el taller de escritura me gusta más, porque se confronta directamente con el problema que ofrece el alfabeto escrito, que es intrínseco, laberíntico, enigmático. Algunos escritores cubanos exiliados en Francia lo llaman “la bestia”. Entonces, “hay que dominar a la bestia”, les digo siempre a mis alumnos. Yo llevo 27 años de trabajo y todavía no lo puedo hacer. La escritura es sumamente dificultosa. Entonces, voy al hecho de que cuando me propuse hacer algo, me propuse hacer lo mejor. Si no, no lo hago. Y quiero hacer una escritura de corte universal, que mis obras sean universales. Entonces, las ediciones que van saliendo forman parte de un proyecto de carácter universal que va de acá a 15 años. Si Dios me da salud, voy a poder concretar mi plan. He hecho trabajos todos los días, por ahí, puede que no llegue a concretarlos, pero quiero eso: quiero escribir una obra de carácter universal.
LOA ¿Cómo sería escribir una obra de esa naturaleza?
C.B: Mi paradigma es “El Principito” (Antoine de Saint-Exupéry); “El Profeta”, de Kalhil Gibrán; “Crimen y Castigo”, de Dostoievski. Ese tipo de escritura. “Las Alturas del Macchu Picchu”, de Pablo Neruda. Yo menos no quiero. Si no, no me pongo a trabajar y me dedico a otra cosa. Esos son los parámetros, pero de una obra propia, de propio distintivo y sello. Si no, me parece que no vale la pena.
LOA: ¿Qué tan lejos estás?
C.B: Ya te digo, diez o quince años más de trabajo. Que es mucho tiempo.
LOA: En el medio pasan otras cosas…
C.B: Yo tengo un proceso literario en la cabeza y a medida que van pasando los años las obras forman parte de ese proceso. Hay un plan. Yo no me muevo sin un plan, soy muy europeo en eso. Y mis planes son a largo plazo. Los tengo para mañana, para el año que viene y para diez años. Por ejemplo, ahora voy a encarar una obra de un nivel muy exigente, que supere a la Nave de la Inmensidad, a la obra poética que tengo publicada, a los artículos periodísticos. Empiezo con novela y cuento. Hace 23 años que estoy armando una novela, pero “¿por qué me llevó tanto tiempo?”, porque cuando comencé a escribirla tenía cientos de ideas pero me di cuenta que, cuando armaba una escena, no era creíble, porque no sabía nada de la vida. Mis personajes interactuaban y eran huecos porque el tipo tenía 400 matices ausentes porque la gente no era así como yo la ponía en el papel. Después, me superó la técnica del diálogo, la técnica de la descripción, de la limpieza narrativa. Las oraciones no eran limpias y cualquier otra cantidad de cosas. Las escribía como buen aficionado, mezclando los tiempos verbales. Me comía palabras, letras. Esas cosas no pueden suceder. Y siempre atacaba el núcleo, el centro de la dificultad. Si, por ejemplo, me costaba construir oraciones con claridad escribía cuatro mil oraciones con claridad. Primero a mano, después en máquina de escribir y luego en la computadora. Se trata de un dominio de la técnica, de una búsqueda de la innovación de una forma propia permanente. Si se va a dedicar a la escritura creo que hay que dedicarse con esa pasión. Todo ocupa lugar en el universo, estamos alimentándonos con comida con la que se puede nutrir otra persona. Entonces, que todo valga. Yo estoy ocupando un lugar, pero tengo que ser digno de ese espacio y lugar. Y si voy a ocupar uno en la esfera literaria de mi provincia, de mi comunidad, por lo menos tengo que trabajar seriamente, aunque sea para justificarme.
LOA: ¿Hay alguien que lo haya hecho en nuestra provincia?
CB: El “Lobo” Peña es nuestro máximo referente. Hoy mi objetivo, como me parece que tienen que hacer todos los narradores, es tratar de superar a Héctor Rodolfo Peña. Y el paradigma poético clásico en la provincia es Flora Rodríguez de Lofredo, que tiene seis o diez poemas que son maravillosos. Ellos son nuestros clásicos. Lo bueno que hicieron, al ser pioneros, fue crear una base para que nosotros podamos apoyar el pie. Pero hay que apoyarlo para saltar por encima de ellos. Y nosotros algún día seremos un escalón donde otros puedan apoyarse para que salten hacia arriba. Esto es una búsqueda ascendente porque estamos luchando contra la materia, contra las adversidades, la indiferencia social.
LOA: Y después del “Lobo” Peña y de Flora Rodríguez de Lofredo, ¿quiénes están?
C.B: Hay gente muy interesante en la provincia. Tenemos un muy buen ensayista que es Horacio Lafuente, que forma parte de esa generación. Héctor “Coco” Fadul, muy buen narrador. Está Elpidio Isla, que vivió muchos años en Caleta Olivia, tengo entendido. Es un tipo que ha editado revistas. Gente muy interesante, entre muchos. Después, en crítica literaria tenemos a Claudia Sastre, en Puerto San Julián. Entre mucha otra gente del grupo Unicornio, Nory Fueyo, es muy interesante. En Puerto Deseado está Marina Pacheco Ruiz, que es una poetiza de alto nivel. Tenemos dos buenos prosistas en Los Antiguos, Juan Jiménez y Julio Benítez. Después, hay un poeta escondido impresionante que es Sebastián Tresguerres, muy bueno él. O un monstruo como Jorge Curinao, acá en Río Gallegos, que es cosa seria. Después, hay una chica que es un prodigio, Tatiana González. Escribe muy bien y no debe tener 22 años.
LOA: Conocés mucho de lo que sucede en la provincia a nivel autores…
C.B: Por mi función. Yo doy un taller de escritura en la Subsecretaría de Cultura pero también hago gestión editorial. Soy coordinador en el área de letras a nivel provincial. Conozco la realidad.
Introducción a los libros
Besoaín escribe desde muy pequeño forjando el oficio de trabajador de los sueños. Y tiene observaciones para ese pequeño que fue y que hoy está falto de osadía aunque sumergido en mayor experiencia. Carlos prefiere eso, la experiencia.
LOA: ¿Cómo te fuiste metiendo en el mundo de los libros?
C.B: Fue muy misterioso. Pero digo, mi vida no tendría sentido si no tuviese sueños. Y soy un tipo totalmente irreal, que está bajando a tierra, muy trabajador, pero que no puede vivir sin sueños. No puedo considerar que la vida mecánica de todos los días, la del cuerpo, es la vida con mayúscula, creo en el mundo del espíritu y en los sueños. Dejé de jugar a la pelota, que es un sueño, y salté directamente a la poesía, que es otro sueño. La poesía me llevó de la mano a todo el mundo literario. Yo quiero escribir algún día todos los géneros; de hecho, estoy escribiendo guiones, explorando en comic, en el cine. Nada de lo que se ha escrito quiero que me sea ajeno. Y ya en el año 1986 trabajaba en el Hotel Comercio, hacía limpieza, era lavacopas. Trabajaba en el sótano y tenía 18 años. Nunca quise estudiar. Eso fue una postura. Lo que pasa es que fue terrible no estudiar. Aconsejo a todos que estudien para que las cosas sean más fáciles, porque tuve que hacer el mismo camino pero más largo. Dejé en la secundaria, pero no quise ir a la universidad porque nunca me interesó cómo se enseñan las letras en la universidad. O sea, la universidad está buenísima para aprender la teoría pero no para la escritura. No tiene nada que ver con la escritura, y yo siempre renegué de los sistemas de educación. Creo que no son para el desarrollo del ser humano los actuales. Creo en una Argentina que tenga un sistema educativo que libere al hombre, que lo haga hacerse más preguntas que respuestas. Entonces, estando fuera de la secundaria, me puse a tener mi autonomía económica y cuando terminaba de trabajar, salía en la madrugada. En mi pieza escuchaba música en discos de vinilo, escuchaba a Piazolla, Vivaldi, Beethoven. Fui amigo de un muchacho que heredó la discoteca de “Tuky” Williams, entonces, escuchábamos eso. Fumaba, tomaba mate y escribía hasta las ocho de la mañana. Y en cinco días sale “Susurruos…”.
LOA: ¿Recién comenzabas a escribir?
C.B: No, desde los catorce escribía. Tenía kilos de poemas. En realidad, siempre fui muy prolífico. Para mi novela tengo 20 centímetros de hojas escritas. Escribo mucho para editar poco.
LOA: Y supongo que fue todo un despertar…
CB: Sí. Yo creo que viene con la pubertad. Fue un despertar atroz porque era un niño que me reía todo el día, que jugaba a la pelota y la vida me era fácil. Y después, entré a alejarme de mis amigos, a ponerme taciturno. Un día escuché el viento que zamarreaba el techo, como un temblor, y ahí empecé. Le escribía a esa fuerza. Tengo el poemario todavía, que son poemas terriblemente atroces, malos, pésimos los de “Susurros…”.
LOA: ¿Tan así?
CB: Sí, sí. Malo. Pero es muy interesante esto porque al principio uno pone mucha energía pero poca técnica. Se hace el osado, cree que todo lo puede. Con los años ya le ponés muy poca energía, es decir la dosificás mucho, pero a la vez mucha técnica. Entonces, si yo pudiera tener la misma energía y osadía de cuando empecé a escribir, ahora, que tengo un cierto dominio técnico, sería interesante. Pero he perdido la frescura, la osadía, aunque he ganado muchas otras cosas también. Yo creo que el hombre, cuando tiene 14 años, no es muy terrenal. El espíritu, y yo creo en estas cosas, no termina de bajar. Ahora está lindo eso, porque uno es como un barrilete. Y siente algo parecido a lo que puede sentir un pájaro cuando vuela, que es la libertad. Pero está bueno poner los pies sobre la tierra porque el mundo y el universo es predatorio, entonces necesitás experiencia para sobrevivir. Entonces, prefiero esto y no lo otro. Porque lo otro te expone mucho. Es mejor en la experiencia el mundo. Es como dicen los muchachos, es “un mundo difícile”. La experiencia te da maña. Yo prefiero el dominio de las energías a que todo suceda porque sí. He sufrido demasiado con el azar y la falta de experiencia.
LOA: Llegó Susurros, la obra fue editada, ¿y a partir de entonces?
C.B: Fue tremendo porque, te cuento una anécdota que nunca la había contado, es que nunca me habían preguntado sobre “Susurros”. Resulta que yo había firmado el material con el seudónimo Angel de la Callejuela. Entonces, en el ambiente literario, de las popes de Santa Cruz, se empezó a correr un rumor: “Che, viste que ganó un tal Angel de la Callejuela, pero resulta que perdieron el sobre con los datos del autor, y nadie sabe quién carajo es”. Y así iban tirándose nombres y nadie podía descubrirlo. En ese tiempo estaba Ginesa Ramos, por otro lado qué buena poetiza. Y me acuerdo que decía “tenemos que encontrarlo porque hay que hacer el acta”. Y, no recuerdo exactamente, pero creo que fui yo quien tuvo que dar el seudónimo y decir cómo se llamaba la obra, en fin. No me acuerdo con claridad, hace tanto tiempo. Ellos quedaron impresionados porque era muy pibe. Y para mí fue muy significativo.
LOA: Y luego te fuiste de la ciudad…
CB: En 1988 (el libro sale editado al comenzar ese año) surge la posibilidad de ir a la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires, a presentar este material. Y ahí me quedé dos años, hasta 1990. Me quedé militando para el Partido Humanista. Porque había conocido un pintor que era de ese partido y milité allá, fue terrible. Después volví, ya con un texto muy extraño que terminó siendo “Cama de hierba”, que gana en la Selección “Mi primer libro” y que es muy extraño…
LOA: Los poemas cortos…
CB: Sí, los micropoemas…
LOA: ¿Se llaman así…?
CB: Estuve muchos años buscándole la forma a ese libro y cuando lo terminé me enteré que lo que estaba escribiendo eran micropoemas. O sea, la moda trajo esa definición, pero yo me había pasado quince años escribiendo ese tipo de textos. De ese trabajo se desprenden “Cama de Hierba” y “La Rueda Transparente”, que es lo último que hice. Pero llegamos junto con la moda. Y el que peleó como un león fue Carlos Pérez, el poeta, a él le debo esa edición. Ahora vive en Puerto Madryn, pero él fue quien defendió ese libro. Su postura fue que la obra podía combatir, dar pelea, en algún certamen nacional, por ejemplo. “Mi primer libro” permite la participación de las obras que han sido editadas como parte de un premio literario. Lo que no te permite son ediciones independientes y pagadas por entidades u otros. Eso es lo bueno que tiene. Es algo extraordinario, porque es una selección que te permite premios de publicación. De todas formas, esa obra la escribí porque necesitaba hacerlo…
LOA: Y después llega la revista Ventana Abierta…
CB: Sí, donde elaboro en casi diez años más de cien artículos vinculados con la Patagonia. Fue Sergio Di Leo quien me llamó. Y empecé con lo que podía, pero me acuerdo que me cautivaba mucho el tema de las historias de la Patagonia. Un día me encontré de la visita de Saint-Exupéry a Río Gallegos. No lo podía creer. Actualmente me resulta algo conmovedor porque para mí es un escritor extraordinario. Fue un cimbronazo tremendo. De ahí en más, se me ocurrió convertir episodios históricos en artículos de salida mensual. Y lo que hizo Ventana fue extraordinario, además nunca me acortaron el espacio. Hice lo que quise, siempre con trabajo. Probé de todo. Me metí al periodismo gráfico desde la poesía, hice cualquiera. Por ejemplo, un artículo que se llamó “El Día que Próspero Pallazo se Atragantó de …”, que es cuando el aviador se mata en 1936 en Pampa de Salamanca, en las afueras de Comodoro Rivadavia llevando cartas, eso me pareció extraordinario. Un tipo que se mata por llevar cartas, y encima iba César Brugo, en su vuelo de bautismo. Se mata en su primer día de vuelo. Cuántas cosas de esas han sucedido en la Patagonia, miles. Patagonia es un lugar que siempre nos pone a prueba, está lleno de contrastes. Y es un bicho muy pesado. Insisto en que no es humana y que nos rechaza permanentemente con sus vientos, fríos, con sus extensiones que nos producen un estado de ánimo melancólico. Sus grandes cielos que te llaman a la humildad. No puede ser que yo sea tan grande con cielos tan inmensos. Después te ametralla con piedritas en la cara y te va bajando el copete. Acá te vas acostumbrando a estar en el aislamiento, y aceptás el rigor con estoicismo.
LOA: La gente te recuerda mucho por tu trabajo en Ventana Abierta…
CB: En realidad ni se entera que escribo libros, me asocia todavía con la revista. Ahí nací y morí y nada más. Lo de los libros lo saben algunos lectores, que escriben, y escritores. Si no estás en una revista o en un medio masivo, no existís. Y eso lo tengo muy claro, por eso regalo los libros, porque en realidad no son emprendimientos comerciales, no me apoyo en el libro para ganar dinero. Me apoyo en el libro como un hito técnico a ser alcanzado. Por ejemplo, voy a hacer mi primera novela para fin del año que viene. Es un hito técnico que yo alcanzo, no es mi interés vender el ejemplar porque yo no vivo de eso, yo trabajo de otra cosa. Ahora, ¿qué quiero yo? Algún día ganar premios importantes, eso sí me parece interesante. Para eso estudio.
LOA: Pero sos poeta, ¿en eso estamos de acuerdo…?
CB: Sí, porque la poesía atraviesa todos los géneros literarios. Todas las artes. Una pieza musical que no tiene poesía no es nada. Una pieza teatral o novelística que no tiene poesía, no es nada. Es un rejunte de letras. Lo que no tiene poesía no existe.
LOA: A propósito de los hitos y de las obras cuando están a punto de ser culminadas, ¿en qué momento se sabe que llegó el final?
CB: Es un mecanismo, totalmente intuitivo. Además, te das cuenta porque se agota el proceso. Por ejemplo, en este momento, en poesía, quiero elaborar una obra con determinadas características; entonces, trabajo uno, dos o tres años para eso. Es un arte, porque vos sabés cuando dejar de corregirte. En literatura, corregir es un arte adentro del arte literario. Es como regar demasiado una planta o no regarla nunca. Tenés que saber cortar en ciertos lugares y no más que eso. Porque después podés secar el árbol. “¿Cómo lograr eso?”, es la pregunta. Lo más difícil en el arte es entrenarse para tener buen gusto “¿y cómo se logra?” Bien, vos tenés siempre un ojo que te está mirando. Ponés tu ojo encima y te observás. Eso impide que te enamores de alguna parte de tu obra. Porque el enamoramiento, como la vida, lleva al capricho. Por ejemplo, yo tengo quince capítulos para una novela y hay uno que está buenísimo. Pero lo miro detenidamente y resulta que es diferente a los demás. No puede ser que no me dé cuenta. Entonces, lo arrancás de un solo tirón. Acá hay chicos que vienen al taller y se ofenden porque les corrijo los textos. Y eso para mí es tan natural, porque yo no te voy a enseñar ni hacer nada que yo no haya hecho antes conmigo. Y como soy un eterno estudiante, todo el tiempo estoy aprendiendo. Entonces, “¿cómo vos que recién empezás, no vas a dejar que te sea limado el texto?” Además, es hacerle un par de toques y darle la consistencia necesaria. Sin embargo, ellos se ofenden.
LOA: ¿A qué atribuís que eso sea tan común?
CB: El tema es que en una entrevista que le hicieron hace unos años a Carmen Balcells, la más grande editora de habla hispana del hemisferio Occidental, representante de Mario Vargas Llosa y de Carlos Fuentes, decía que el que más se resistía a las correcciones de los textos era el escritor inédito. El que defendía como un león cada coma, cada punto. Los que menos resistían, al contrario, eran los maestros consagrados. ¿Por qué? Bueno, estuve como seis meses pensando qué mierda pasaba. Hasta que me di cuenta…
LOA: Y ahí Carlos dio un ejemplo muy ilustrativo, que bien vale dejarlo aparte, como en un cuadrito…
EL NÁUFRAGO
CB: “Un náufrago está en medio del océano Pacífico y en una tabla, mientras un turista de clase media alta está fumando su cigarrillo y con una copa de champagne mira el mar desde un trasatlántico supermoderno. De repente, al turista, el viento le vuela el sombrero y se le cae al mar ¿Qué pasa? Como mucho lo comentará, se reirá con el compañero o sonreirá para sí mismo. Es sólo un sombrero que se lo llevó el mar. Ahora, si yo al náufrago trato de sacarle un pedazo de la tabla en la que va navegando, ¿qué hace? Seguramente me muerde la oreja y me la come. Entonces, creo que tiene que ver con eso. El náufrago, o el escritor que recién comienza, lo único que tiene es ese texto. Ese texto es la diferencia en que pierda la serenidad o la gane. El otro va en ese trasatlántico, ¡qué le importa! Puede quedarse hasta desnudo, perder la cuenta bancaria, no importa que le roben la chequera”.
LOA: Pero estás hablando de autores aburguesados…
CB: No sé, porque no sé si tiene que ver con el aburguesamiento. Creo que tiene que ver con que uno empieza en este oficio a probarse cosas a uno mismo. “¿Cuántas cosas se probó Mario Vargas Llosa a sí mismo?” Miles. “¿Cuántas cosas se prueba un escritor que recién comienza?” Nada. No se probó ninguna porque tiene un hambre de éxito tremendo. De ganar un pequeño premio, de editar su primer libro. Por eso es tan importante la selección Mi Primer Libro en Río Gallegos. Es muy importante porque vamos a ver esas consecuencias dentro de diez años. Mi primer libro es una obra maestra, creo que está concebida por Pablo Lorenzo, Carlos Pérez y llevada adelante por gestión de Sergio Di Leo, todos tipos que han colaborado con la comunidad tremendamente.
LOA: De ahí se desprende Sábanas de Viento, de Jorge Curinao, entre otros autores jóvenes...
CB: Y en estas mesas trabajamos sus poemas con Jorge. Traía un tronco poético que venía de la corriente de Mario Benedetti y otro de Alejandra Pizarnik, que era lo interesante que traía. Yo le dije que a ese material había que hacerle un par de toques, prácticamente como editor te estoy hablando, y ya está. Hacía 15 años que escribía y no se lo había mostrado nunca a nadie. Y no sé por qué tuvo la confianza de mostrarme los textos. Yo no hice nada, en realidad le di confianza para que se presente. Y Jorge salió adelante. Bueno, Jorge es un poeta extraordinario, que va a dar mucho que hablar en unos años, que representa un sector que no tuvo voz literaria en Río Gallegos hasta que apareció. Él representa al trabajador, al obrero, al hombre y al chico de barrio, de rock. Al militante político. Jorge es muchas cosas. No sabés el libro nuevo que está haciendo, es una cosa extraordinaria. Está todavía mucho más crecido. El tipo cuenta cosas de la noche, de la desesperación, ve belleza en medio de las tinieblas, va a ser un gran poeta ese muchacho. Y yo tengo la enorme satisfacción de compartir este taller hasta con amigos. Acá se hacen todos los géneros, acá la gente viene cuando quiere. Le doy todo lo que conozco y lo que sé y ayudo en todo lo que puedo. Si terminamos un libro y estamos seis meses trabajando codo a codo, llamo por teléfono, mando mails, me voy a entrevistar con alguien para que ese libro se publique. Y por ahí no lo hago por mi, lo hago por mis alumnos, por mis amigos.
LOA: ¿Qué es lo que te preocupa de Río Gallegos?
CB: Una cosa que me preocupa sobremanera es cómo Río Gallegos, que es una comunidad atravesada por el conflicto de ser patagónica -o sea con toda esa carga existencial que tiene vivir acá-, está siendo atravesada por la globalización y el capitalismo salvaje. El ser humano ha sido reducido a su mínima expresión, a consumidor. Un ser humano, algo tan complejo como un ser humano, reducido a consumidor. En una entidad pasiva que cuando tiene dinero puede adquirir bienes de consumo. Y eso no es lo mismo que pase en Río de Janeiro a que pase en Río Gallegos. La inmigración que ha venido con toda una fantasía. Estamos viviendo tiroteos en la calle, descuartizadores. Río Gallegos está en un momento de una gran tensión social. Es la tensión de todas las comunidades que están muy vivas, la tensión de una comunidad en crecimiento. Si estuviera estancada, dicen los que saben, que las grandes obras literarias son creadas en la resistencia e indiferencia social. Río Gallegos está muy jodido para vivir pero muy interesante para producir arte.
LOA: ¿Cómo definirías a Río Gallegos?
CB: La Nave de la Inmensidad es un libro que lo hice para definir a Río Gallegos. Tiene formato de novela, es un ensayo histórico, pero con lenguaje poético. Es un híbrido, material cultural del siglo XXI, en el tiempo de las mezclas. En las últimas páginas planteo que Río Gallegos es una ciudad “iniciática”, te puede iniciar en lo malo o en lo bueno…
LOA: ¿Acaso no toda ciudad tiene eso…?
CB: Eso me lo planteaba una psicopedagoga de Corrientes. Me decía que todas las ciudades tienen eso. Y se lo discuto, no. Viví en otros lados y nunca nada como Río Gallegos. Son dos años de adaptación tremendos y en Río Gallegos sos puesto a prueba. Te miden, te podés suicidar, podés degenerarte, volverte loco. Y si pasaste ese pasillo de prueba, salís como el hombre o la mujer nueva. Salís con una autoestima tremenda. Acá nadie te da bola. Acá nadie se mete en la vida de los demás. Pero eso sí, tenés que encontrar un desafío, tener algo para hacer, de lo contrario estás frito.
LOA: ¿El mejor libro que leíste?
CB: El que me emociona mucho, llevaría a una isla desierta y que cuando estoy desesperado leo para que me guíe es “El Profeta”, de Kalhil Gibrán. Es un material y libro al que recurro cuando estoy desesperado. “El Profeta” es un texto esotérico, que tiene contenidos ocultos y con muchas texturas. Te habla de la tristeza, y vos leés una, dos y hasta entrelíneas y encontrás que tiene cuatro o cinco capas más. No me da la cabeza para entender lo que hay ahí. Es un libro sobre el cual dicen “qué linda escritura tiene”. No es un libro de poesía, te enseña a comprender el universo y a situarte. Porque no hay escuelas de conocimientos públicas, nadie dice, por ejemplo, qué pasa después de la muerte, antes del nacimiento, para qué estamos acá, cuál es el propósito final de todo esto. Si lo dicen las escuelas de conocimiento, esas no están en todos lados. Estamos hablando de los rosacruces, de los masones, pero, hay que ir a esas escuelas. El Profeta no sólo tiene estos conocimientos, sino que es una obra poéticamente perfecta.
LOA: ¿Hay libros que te parecieron buenos alguna vez pero que después todo lo contrario?
CB: Aún los libros mal escritos tienen una frase extraordinaria, eso siempre lo vi. Además, soy un tipo que se mete en las librerías y después de una hora ya estoy arrodillado en las mesas. Leo hasta los pedazos de libros rotos. Acá trato de salvar todo lo que puedo. El texto escrito siempre está esperando una cabeza en donde hacer encastre. Puede haber una frase que para uno es mala y no significa nada, pero viene un lector y esa frase la acomoda ahí donde algo venía desordenado.
LOA: ¿Hasta qué punto tu amor por los libros?
CB: Hasta la enfermedad. Tengo una casa chiquita, pero con ventanales grandes. A mí me gusta la luz, entonces abro las cortinas y ventanas. Vivo en un barrio y cada tanto pasa, dos veces al año diría, que golpean a la puerta pensando que es una librería. Es que tengo libros de piso a techo y por ahí no he tenido ni qué comer pero sigo trayendo libros. Mi mujer me reta. Para mí el libro no es material de lujo, es como para un carpintero una buena escofina, un buen formón. Y puede haber un libro muy ajado y roto pero único, por la edición, por el contenido, por el autor. Puede haber libros…
LOA: Que mientras vivas serán irremplazables…
CB: Claro, sí. Hasta que haya un lector…
LOA: Hablar con Carlos Besoaín es un ejercicio sanador y atractivo. Dueño de una pasividad envidiable, cuando él habla, el silencio se apodera de los espacios.













