jueves, 31 de diciembre de 2009
Sábanas de viento por Claudia Sastre
Un hombre arroja al agua su último poema. Canta en la noche helada de la ría, toda su soledad. Hay en estos poemas una necesidad orgánica de ser breves. ¿Cómo se sostendría en otro caso una lectura extensa sin un nudo apretado en la garganta, un nudo que quiebre la voz?
La lectura de estos breves, y a veces alados poemas me trajo a la imagen en primera instancia a Alejandra Pizarnik, quizás contaminada por una confidencia del autor, que me confesó su amor por la gran poeta, pero luego recordé algo más.
Los críticos no somos descuartizadores de poemas, como algunos aseguran. No todos al menos. En mi caso soy integradora de lecturas, me gusta leer trayectos, y en esta ópera prima de Jorge Curinao me encuentro, como quien no quiere la cosa, con ecos de Jack Kerouac, el inolvidable beat. Su tono de brevedad, que queda suspendido, desde lo formal y desde el sentido, de esa extraña cualidad zen, oral, nos transporta a los orígenes de la lírica humana.
Una sola crítica le haría a este libro, en algunos casos hubiera prescindido del título de los poemas, para dejar más en suspenso el sentido, para abrir más la polisemia que estos poemas oscuros y tristes sugieren.Las obsesiones, la muerte, la familia, la soledad, el mar, son los tópicos que el poeta recorre, con habilidad y maestría.
Algunos pocos ejemplos de lo dicho en este caso:
CAMINOS
Bajo la tierra
los mineros iluminan los caminos.
TAN SEPTIEMBRE
En el puerto
las lloviznas despiden pañuelos.
Qué fue del abandono
ahora que examinamos el fuego
pudiente
irónico.
Qué fue del fuego
acaso dos luces nomás
de tanto caminar.
No.
Nadie sabe de la muerte.
CUADERNO PERDIDO
En el mar yacen palabras
versos que me pertenecían.
Solitarias al viento
las abandoné.
En el mar yacen gritos
y mi padre no vuelve.
http://es.shvoong.com/books/poetry/1852011-s%C3%A1banas-viento/
La lectura de estos breves, y a veces alados poemas me trajo a la imagen en primera instancia a Alejandra Pizarnik, quizás contaminada por una confidencia del autor, que me confesó su amor por la gran poeta, pero luego recordé algo más.
Los críticos no somos descuartizadores de poemas, como algunos aseguran. No todos al menos. En mi caso soy integradora de lecturas, me gusta leer trayectos, y en esta ópera prima de Jorge Curinao me encuentro, como quien no quiere la cosa, con ecos de Jack Kerouac, el inolvidable beat. Su tono de brevedad, que queda suspendido, desde lo formal y desde el sentido, de esa extraña cualidad zen, oral, nos transporta a los orígenes de la lírica humana.
Una sola crítica le haría a este libro, en algunos casos hubiera prescindido del título de los poemas, para dejar más en suspenso el sentido, para abrir más la polisemia que estos poemas oscuros y tristes sugieren.Las obsesiones, la muerte, la familia, la soledad, el mar, son los tópicos que el poeta recorre, con habilidad y maestría.
Algunos pocos ejemplos de lo dicho en este caso:
CAMINOS
Bajo la tierra
los mineros iluminan los caminos.
TAN SEPTIEMBRE
En el puerto
las lloviznas despiden pañuelos.
Qué fue del abandono
ahora que examinamos el fuego
pudiente
irónico.
Qué fue del fuego
acaso dos luces nomás
de tanto caminar.
No.
Nadie sabe de la muerte.
CUADERNO PERDIDO
En el mar yacen palabras
versos que me pertenecían.
Solitarias al viento
las abandoné.
En el mar yacen gritos
y mi padre no vuelve.
http://es.shvoong.com/books/poetry/1852011-s%C3%A1banas-viento/
domingo, 27 de diciembre de 2009
EL POZO
Algo lejano es mi rostro
cuando quisiera no tener que despertar
y avanzo entre los verdugos
que mueven el aire
avanzo sin lograr entender
que el sufrir en el sufrir no tiene sentido
en ocasiones
me confundo con el asesino
frente al espejo me repito:
no sentir
no sentir
no sentir.
cuando quisiera no tener que despertar
y avanzo entre los verdugos
que mueven el aire
avanzo sin lograr entender
que el sufrir en el sufrir no tiene sentido
en ocasiones
me confundo con el asesino
frente al espejo me repito:
no sentir
no sentir
no sentir.
domingo, 20 de diciembre de 2009
SOMBRAS
Mi masoquismo también ha llegado lejos:
los vivos me humillaron me comieron
me escupieron me vomitaron
toda mi carne es un canto al desamparo.
los vivos me humillaron me comieron
me escupieron me vomitaron
toda mi carne es un canto al desamparo.
sábado, 19 de diciembre de 2009
sábado, 12 de diciembre de 2009
martes, 1 de diciembre de 2009
Jorge Curinao y la poesía como una forma de vida
Su segundo libro de poemas, “Plegarias del humo”, ya está en las librerías y ofrece dos años de arduo trabajo y el perfil de un poeta maduro y que ha transitado un largo camino a través de la obsesión laboral, que lo ha llevado a ser el escritor sólido que hoy es.
Río Gallegos es una ciudad que para ser comprendida, hay que escuchar el silbido del viento, sentir la brisa polar y leer su poesía. En este viaje al interior de cada uno para encontrar lo místico de estas tierras sureñas, es una recomendación incluir en el equipaje el libro de Jorge Curinao, “Plegarias del humo”.
Jorge nació el 3 de mayo de 1979 en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz. En el año 2006, su obra “Sábanas de viento (poesía)”, fue elegida, entre 16 trabajos, para ser publicada en la Selección Mi Primer Libro, evento organizado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Río Gallegos. En 2007 representó a la provincia de Santa Cruz en la 33ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En 2009 publicó “Plegarias del humo”. En la actualidad dicta clases de apoyo escolar y dirige la biblioteca (en formación) del Centro Integrador N° 1, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Comunitario del municipio local. Tiene inédito el poemario Cactus.
Sobre el libro
Jorge Curinao expresó a TiempoSur que “cada libro obedece siempre a una o varias obsesiones. Incluso me atrevería a afirmar que cada obsesión condiciona la forma del poema porque hoy, aunque quisiera escribir poemas largos y con rimas como hacía antes, no podría porque después de años de trabajo he llegado a la brevedad que es algo que siempre quise hacer y Plegarias del humo, mi segundo libro, es el resultado de dos años de mucho trabajo. Hay un momento en el cual tenés que dejar de corregir porque sino terminás arruinando el texto. Uno lo que hace es abandonar el poema porque en realidad, nunca se termina. Siempre se está corrigiendo”.
En tanto, acerca de su pasión por la escritura, Jorge comentó que a él la escritura le da felicidad. “Soy feliz mientras escribo. Escribo para eso. Lo que pasa después con el lector es otra cosa pero lo que me pasa a mí al escribir es único. Es una suerte de gracia, de estar días enteros dedicados a la lectura, a la escritura, a la corrección. No creo en eso que algunos llaman talento, creo sí en el trabajo constante. La lectura, por ejemplo, ha sido fundamental en mi formación como poeta. Y esa ha sido siempre mi actitud, no sólo ante la palabra escrita sino también ante la vida. La poesía es mi forma de vida”.
Cultura, hoy
Por otro lado, no exento del momento que viven quienes hacen cultura, Curinao opinó “actualmente en la ciudad faltan espacios de expresión. No sólo falta una caldera en el Complejo Cultural, sino que faltan actividades en ese lugar. No puede ser que un espacio destinado a los actores culturales siempre esté vacío. Obviamente que esto al sistema poco le interesa. Ni siquiera existe una política cultural. Por lo tanto, no hay objetivos. De allí la importancia que tiene la organización de artistas para que, de alguna manera, se jerarquice el trabajo que uno lleva adelante, generando así espacios de debate y aprendizaje. Esto es también una manera de defender el acceso democrático y transparente a la cultura y a la educación a favor de las mayorías populares”.
Fuente: Diario Tiempo sur, 01/12/09
Gracias Luis!
Río Gallegos es una ciudad que para ser comprendida, hay que escuchar el silbido del viento, sentir la brisa polar y leer su poesía. En este viaje al interior de cada uno para encontrar lo místico de estas tierras sureñas, es una recomendación incluir en el equipaje el libro de Jorge Curinao, “Plegarias del humo”.
Jorge nació el 3 de mayo de 1979 en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz. En el año 2006, su obra “Sábanas de viento (poesía)”, fue elegida, entre 16 trabajos, para ser publicada en la Selección Mi Primer Libro, evento organizado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Río Gallegos. En 2007 representó a la provincia de Santa Cruz en la 33ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En 2009 publicó “Plegarias del humo”. En la actualidad dicta clases de apoyo escolar y dirige la biblioteca (en formación) del Centro Integrador N° 1, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Comunitario del municipio local. Tiene inédito el poemario Cactus.
Sobre el libro
Jorge Curinao expresó a TiempoSur que “cada libro obedece siempre a una o varias obsesiones. Incluso me atrevería a afirmar que cada obsesión condiciona la forma del poema porque hoy, aunque quisiera escribir poemas largos y con rimas como hacía antes, no podría porque después de años de trabajo he llegado a la brevedad que es algo que siempre quise hacer y Plegarias del humo, mi segundo libro, es el resultado de dos años de mucho trabajo. Hay un momento en el cual tenés que dejar de corregir porque sino terminás arruinando el texto. Uno lo que hace es abandonar el poema porque en realidad, nunca se termina. Siempre se está corrigiendo”.
En tanto, acerca de su pasión por la escritura, Jorge comentó que a él la escritura le da felicidad. “Soy feliz mientras escribo. Escribo para eso. Lo que pasa después con el lector es otra cosa pero lo que me pasa a mí al escribir es único. Es una suerte de gracia, de estar días enteros dedicados a la lectura, a la escritura, a la corrección. No creo en eso que algunos llaman talento, creo sí en el trabajo constante. La lectura, por ejemplo, ha sido fundamental en mi formación como poeta. Y esa ha sido siempre mi actitud, no sólo ante la palabra escrita sino también ante la vida. La poesía es mi forma de vida”.
Cultura, hoy
Por otro lado, no exento del momento que viven quienes hacen cultura, Curinao opinó “actualmente en la ciudad faltan espacios de expresión. No sólo falta una caldera en el Complejo Cultural, sino que faltan actividades en ese lugar. No puede ser que un espacio destinado a los actores culturales siempre esté vacío. Obviamente que esto al sistema poco le interesa. Ni siquiera existe una política cultural. Por lo tanto, no hay objetivos. De allí la importancia que tiene la organización de artistas para que, de alguna manera, se jerarquice el trabajo que uno lleva adelante, generando así espacios de debate y aprendizaje. Esto es también una manera de defender el acceso democrático y transparente a la cultura y a la educación a favor de las mayorías populares”.
Fuente: Diario Tiempo sur, 01/12/09
Gracias Luis!
lunes, 30 de noviembre de 2009
Aviso
Mañana, en la sección cultural del diario Tiempo Sur, saldrá una entrevista que me realizó Luis Ferrarassi.
Fragmentos de un diario
Domingo 1 de noviembre.
Todos hieren. Algún día aprenderé a compartir mi dolor con una voz humana.
Lunes 2 de noviembre.
Inevitable no pensar en términos poéticos. Debo aceptar mi propio karma.
Martes 3 de noviembre.
Hoy desperté y me dije: “No volveré a mencionar a la muerte en mis poemas”. Eso se llama valentía.
Miércoles 4 de noviembre.
¿Y cuándo esté muerto también tendré ganas de estar muerto?
Jueves 5 de noviembre.
Sentí el viento golpeando y volví a creer en el viento. El viento-dije.
Viernes 6 de noviembre.
Me interrogo minuto a minuto para poderme sacar la mufa de no poder escribir como deseo.
Sábado 7 de noviembre.
¿Cómo hacen los demás para soportar tanta muerte?
Domingo 8 de noviembre.
Trabajo esta idea: la experiencia del dolor es anterior a la soledad. El dolor es apertura.
Lunes 9 de noviembre.
Nada mejor que sentirse acompañado por uno mismo. Los grandes encuentros vienen solos.
Martes 10 de noviembre.
Nos dolemos demasiado. Ese es el motivo de mi devoción mística.
Miércoles 11 de noviembre.
Corrigiendo el Decálogo para no deprimirse en las fiestas, encontré de nuevo Más de cien mentiras, la canción de Sabina que siempre me levanta el ánimo. Y ahí me quedé. No volví sobre el texto.
Jueves 12 de noviembre.
Tardo años en comprender una palabra. De eso estoy muriendo, también.
Viernes 13 de noviembre.
Tuve que salir y sonreír porque me estaba encerrando en Cactus.
Sábado 14 de noviembre.
Alegría al recibir Últimos poemas de Olga Orozco. Lo leí en voz alta. Mi sentido musical es demasiado primitivo.
Domingo 15 de noviembre.
Mi excepción: sobrecargar una idea en dos versos para darle (darme) mayor contundencia al poema.
Lunes 16 de noviembre.
Aunque sea sólo un ejercicio, deberé volver a la rima. Es necesario tener límites.
Martes 17 de noviembre.
Dreamer de Ozzy es maravilloso. Nunca me alejaría de esa canción.
Miércoles 18 de noviembre.
Hay un minuto en el que siento cierto “asquito” por mis poemas. En ese momento comienza la Sanación. Boccanera lo llamaría “la maquinita de hacer versos”.
Jueves 19 de noviembre.
Quisiera volver a escribir poemas en prosa pero hoy no puedo alejarme de esta forma. La obsesión condiciona la expresión.
Viernes 20 de noviembre.
¿Por qué siempre cuando escucho a The Beatles me descubro en un videoclip rodeado de gente llorando y arrojando flores a un cajón?
Sábado 21 de noviembre.
Inevitable plantar lilas y no pensar en Ella.
Domingo 22 de noviembre.
Son las 10 de la noche. Tengo 30 años y aún no he escrito el Poema. No creo en la inspiración ni en la hoja en blanco. Eso que llaman talento no es más que exceso de trabajo.
Lunes 23 de noviembre.
Un hombre siempre debe mirar de frente aunque sepa que del otro lado del espejo hay sólo eso: un hombre mirando de frente.
Martes 24 de noviembre.
Trabajo esta imagen: un niño perdido en un cementerio. Una palabra como un niño perdido en un cementerio.
Miércoles 25 de noviembre.
¿De dónde viene esta tristeza?, ¿en qué siglo se apoderó de mí?
Jueves 26 de noviembre.
Después de mucho tiempo, salí a caminar. Sentí una extraña alegría al ver todo como si fuera la primera vez. Hacía mucho tiempo que no mencionaba esta palabra: alegría.
Viernes 27 de noviembre.
Nada más ajeno a mi propia abstracción que los últimos poemas traducidos.
Sábado 28 de noviembre.
Las palabras siguen allí, sobre la mesa. Todo lo que se diga sobre ellas será sombra.
Domingo 29 de noviembre.
El miedo es una larga caravana por donde pasa un jorobado junto a su cadáver sonriente.
Lunes 30 de noviembre.
Sólo la muerte restaura cada cosa en su lugar.
Todos hieren. Algún día aprenderé a compartir mi dolor con una voz humana.
Lunes 2 de noviembre.
Inevitable no pensar en términos poéticos. Debo aceptar mi propio karma.
Martes 3 de noviembre.
Hoy desperté y me dije: “No volveré a mencionar a la muerte en mis poemas”. Eso se llama valentía.
Miércoles 4 de noviembre.
¿Y cuándo esté muerto también tendré ganas de estar muerto?
Jueves 5 de noviembre.
Sentí el viento golpeando y volví a creer en el viento. El viento-dije.
Viernes 6 de noviembre.
Me interrogo minuto a minuto para poderme sacar la mufa de no poder escribir como deseo.
Sábado 7 de noviembre.
¿Cómo hacen los demás para soportar tanta muerte?
Domingo 8 de noviembre.
Trabajo esta idea: la experiencia del dolor es anterior a la soledad. El dolor es apertura.
Lunes 9 de noviembre.
Nada mejor que sentirse acompañado por uno mismo. Los grandes encuentros vienen solos.
Martes 10 de noviembre.
Nos dolemos demasiado. Ese es el motivo de mi devoción mística.
Miércoles 11 de noviembre.
Corrigiendo el Decálogo para no deprimirse en las fiestas, encontré de nuevo Más de cien mentiras, la canción de Sabina que siempre me levanta el ánimo. Y ahí me quedé. No volví sobre el texto.
Jueves 12 de noviembre.
Tardo años en comprender una palabra. De eso estoy muriendo, también.
Viernes 13 de noviembre.
Tuve que salir y sonreír porque me estaba encerrando en Cactus.
Sábado 14 de noviembre.
Alegría al recibir Últimos poemas de Olga Orozco. Lo leí en voz alta. Mi sentido musical es demasiado primitivo.
Domingo 15 de noviembre.
Mi excepción: sobrecargar una idea en dos versos para darle (darme) mayor contundencia al poema.
Lunes 16 de noviembre.
Aunque sea sólo un ejercicio, deberé volver a la rima. Es necesario tener límites.
Martes 17 de noviembre.
Dreamer de Ozzy es maravilloso. Nunca me alejaría de esa canción.
Miércoles 18 de noviembre.
Hay un minuto en el que siento cierto “asquito” por mis poemas. En ese momento comienza la Sanación. Boccanera lo llamaría “la maquinita de hacer versos”.
Jueves 19 de noviembre.
Quisiera volver a escribir poemas en prosa pero hoy no puedo alejarme de esta forma. La obsesión condiciona la expresión.
Viernes 20 de noviembre.
¿Por qué siempre cuando escucho a The Beatles me descubro en un videoclip rodeado de gente llorando y arrojando flores a un cajón?
Sábado 21 de noviembre.
Inevitable plantar lilas y no pensar en Ella.
Domingo 22 de noviembre.
Son las 10 de la noche. Tengo 30 años y aún no he escrito el Poema. No creo en la inspiración ni en la hoja en blanco. Eso que llaman talento no es más que exceso de trabajo.
Lunes 23 de noviembre.
Un hombre siempre debe mirar de frente aunque sepa que del otro lado del espejo hay sólo eso: un hombre mirando de frente.
Martes 24 de noviembre.
Trabajo esta imagen: un niño perdido en un cementerio. Una palabra como un niño perdido en un cementerio.
Miércoles 25 de noviembre.
¿De dónde viene esta tristeza?, ¿en qué siglo se apoderó de mí?
Jueves 26 de noviembre.
Después de mucho tiempo, salí a caminar. Sentí una extraña alegría al ver todo como si fuera la primera vez. Hacía mucho tiempo que no mencionaba esta palabra: alegría.
Viernes 27 de noviembre.
Nada más ajeno a mi propia abstracción que los últimos poemas traducidos.
Sábado 28 de noviembre.
Las palabras siguen allí, sobre la mesa. Todo lo que se diga sobre ellas será sombra.
Domingo 29 de noviembre.
El miedo es una larga caravana por donde pasa un jorobado junto a su cadáver sonriente.
Lunes 30 de noviembre.
Sólo la muerte restaura cada cosa en su lugar.
viernes, 20 de noviembre de 2009
TRANSFIGURACIÓN
He llorado.
Yo iba presto con mis agujas y mis lanzas, mis microscopios y mis mapas, mis picaportes y mi cohetería, mis palas y mis lápices, mis lupas y megáfonos, yo iba presto a auscultar esta poesía, a deshuesarla corriéndole la carne a los costados para verle la luz, el fulgor que se trasluce en la piel de estos poemas. Y salí conmovido. Esta poesía me transformó en lector maravillado.
Me he sumido en arduas reflexiones, preguntándome qué pudo haber sucedido. Y me dije: “Se ha producido la transfiguración”. La transfiguración que cada poeta debe ir haciendo consigo mismo para ir al ritmo de la Poesía, y que, en este caso, con Jorge, viene acelerándose.
Cuando ambos auscultamos sus antiguos versos, habíamos descubierto un tono de intimidad, de confesión con el lector, pero esa intimidad quedaba, casi siempre, a medio camino, ya que esa confesión era tapada, encriptada, encapsulada en cada poema, por timidez o miedo, por muchos años de estar produciendo en soledad, tal vez, inseguro de sí mismo, sin lectores que reciban el canto, el mensaje, recorriendo el territorio a ciegas, sin la luz momentánea que proporciona una edición. Casi todo poema resultaba en enigmática adivinanza, de lenguaje pulido, elegante y bien trabajado sí, pero cuyo significado sólo el poeta conocía: adivinanzas para sí mismo. Y el lector podía quedar impávido ante estas perfectas flores que no se terminaban de abrir a la vida. Pero ahora esos botones flor son más deslumbrantes que antes y están tan abiertos como una mujer desplegando sus alas para dar el hijo.
En esta transfiguración exitosa hay valentía. El poeta se sabe monje-instrumento de la obra. Si el poeta es ineficaz no crece y no permite el ascenso de la Poesía que lo habita a superficie, tiene taras y éstas entorpecen su galope y el fulgor de sus cantares, y sus alabanzas y navajas están dichas entre dientes o desafiladas. Entonces el poeta, que odia los espejos —río de aguas puras siempre desigual, porque muestra formas transitorias— se mira y ve las fealdades, los terrores y se yergue y se levanta y se extrae las miserias como si de veneno en las heridas se tratase, y se mejora para volverse canto, un canto que abre esas flores nocturnas al ancho, peligroso y deslumbrante mundo.
Ya no hay más enigmas que dejen su significado a mitad de camino. Ahora, usando la palabra exacta, el pájaro en su canto nos habla de la fragilidad del pájaro, antes que llegue el alba del día perpetuamente prometido. Ahora hay poesía. Y todos, poeta, poema, lector y mundo son el mismísimo signo de pregunta, el signo que subyace en todos y en cada uno de los días.
Carlos Besoaín
Yo iba presto con mis agujas y mis lanzas, mis microscopios y mis mapas, mis picaportes y mi cohetería, mis palas y mis lápices, mis lupas y megáfonos, yo iba presto a auscultar esta poesía, a deshuesarla corriéndole la carne a los costados para verle la luz, el fulgor que se trasluce en la piel de estos poemas. Y salí conmovido. Esta poesía me transformó en lector maravillado.
Me he sumido en arduas reflexiones, preguntándome qué pudo haber sucedido. Y me dije: “Se ha producido la transfiguración”. La transfiguración que cada poeta debe ir haciendo consigo mismo para ir al ritmo de la Poesía, y que, en este caso, con Jorge, viene acelerándose.
Cuando ambos auscultamos sus antiguos versos, habíamos descubierto un tono de intimidad, de confesión con el lector, pero esa intimidad quedaba, casi siempre, a medio camino, ya que esa confesión era tapada, encriptada, encapsulada en cada poema, por timidez o miedo, por muchos años de estar produciendo en soledad, tal vez, inseguro de sí mismo, sin lectores que reciban el canto, el mensaje, recorriendo el territorio a ciegas, sin la luz momentánea que proporciona una edición. Casi todo poema resultaba en enigmática adivinanza, de lenguaje pulido, elegante y bien trabajado sí, pero cuyo significado sólo el poeta conocía: adivinanzas para sí mismo. Y el lector podía quedar impávido ante estas perfectas flores que no se terminaban de abrir a la vida. Pero ahora esos botones flor son más deslumbrantes que antes y están tan abiertos como una mujer desplegando sus alas para dar el hijo.
En esta transfiguración exitosa hay valentía. El poeta se sabe monje-instrumento de la obra. Si el poeta es ineficaz no crece y no permite el ascenso de la Poesía que lo habita a superficie, tiene taras y éstas entorpecen su galope y el fulgor de sus cantares, y sus alabanzas y navajas están dichas entre dientes o desafiladas. Entonces el poeta, que odia los espejos —río de aguas puras siempre desigual, porque muestra formas transitorias— se mira y ve las fealdades, los terrores y se yergue y se levanta y se extrae las miserias como si de veneno en las heridas se tratase, y se mejora para volverse canto, un canto que abre esas flores nocturnas al ancho, peligroso y deslumbrante mundo.
Ya no hay más enigmas que dejen su significado a mitad de camino. Ahora, usando la palabra exacta, el pájaro en su canto nos habla de la fragilidad del pájaro, antes que llegue el alba del día perpetuamente prometido. Ahora hay poesía. Y todos, poeta, poema, lector y mundo son el mismísimo signo de pregunta, el signo que subyace en todos y en cada uno de los días.
Carlos Besoaín
viernes, 13 de noviembre de 2009
lunes, 9 de noviembre de 2009
viernes, 30 de octubre de 2009
viernes, 23 de octubre de 2009
...TOTALES!
Hoy, esta Chispa Adecuada cumple un año. Por lo tanto, quiero agradecer a todos los que pasaron, pasan y pasarán por aquí. También doy gracias a todos los poetas y/o escritores que me permitieron publicar algunos de sus textos.
Es posible que ya no lo escriba con la asiduidad que lo caracteriza pues estoy dedicado (casi en un 100 %) a un nuevo proyecto que espero cumplir el próximo año. Sin más que agregar me despido hasta cualquier momento. Gracias!
Es posible que ya no lo escriba con la asiduidad que lo caracteriza pues estoy dedicado (casi en un 100 %) a un nuevo proyecto que espero cumplir el próximo año. Sin más que agregar me despido hasta cualquier momento. Gracias!
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